En homenaje al centenario del natalicio de Fidel Castro Ruz.
Manuel Salgado Tamayo
Profesor Emérito de la Universidad Central del Ecuador. Ex presidente nacional del Partido Socialista Ecuatoriano. Ex vicepresidente del Congreso Nacional de la República del Ecuador. Dr. PhD en Estudios Latinoamericanos.
Frente a las reiteradas amenazas proferidas por Donald Trump y Marco Rubio de iniciar, después de Irán, una agresión militar para “tomarse Cuba”, los sectores democráticos y progresistas del Ecuador tenemos poderosas razones para defender la independencia, la soberanía y el derecho a la autodeterminación del pueblo cubano.
Las amenazas de Trump y Rubio no son simple retórica dado el carácter belicista de la actual administración estadounidense y las lecciones que nos deja la historia. El imperio intervino militarmente en Cuba en 1898 – 1902, para frustrar la independencia de España, el resultado fue ocupación militar completa de la Isla, la imposición de la enmienda Platt a la constitución cubana de 1901, que le daba derecho a EUA a intervenir en Cuba y el despojo del territorio de Guantánamo donde tiene hasta hoy una base militar, en contra de la voluntad del pueblo y el gobierno de Cuba. La segunda ocupación militar directa se produjo entre 1906 y 1909, por pedido del presidente Tomás Estrada Palma tras una insurrección de los liberales. En ese periodo impusieron como gobernadores de Cuba a William H. Talf y luego a Charles E. Magon. Entre 1917 y 1922 se produce una tercera intervención para proteger las propiedades azucareras estadounidenses amenazadas por el alzamiento liberal de la Chambelona y, finalmente, valiéndose de mercenarios invadieron Playa Girón en 1961 donde fueron derrotados en menos 71 horas por el Ejército rebelde.
El gobierno de Noboa rompe relaciones con Cuba.
Nuestra primera razón para defender el derecho de Cuba a la independencia, la soberanía y la autodeterminación surge del hecho de que no nos sentimos representados por la política internacional ejecutada por el presidente Daniel Noboa que, al romper relaciones con Cuba, el pasado 4 de marzo del 2026, sin dar una explicación oficial de sus causas, se consumó un acto de servidumbre a las imposiciones de Donald Trump con el que se reunió el 17 de marzo en su residencia privada de Mar -a- Lago, en Palm Beach, en un acto que implica además una ruptura de los principios consagrados en el derecho internacional y en nuestra Constitución Política vigente.
Las política norteamericana de aislar a Cuba revolucionaria de nuestra América se inició en 1960 cuando le presionaron al gobierno de Velasco Ibarra para que rompa relaciones, pero el caudillo se negó y más aún pidió a su ex ministro de gobierno Manuel Araujo Hidalgo que comunique personalmente a Fidel Castro que los norteamericanos preparan una invasión a Cuba para el mes de abril de 1961.[1] Velasco Ibarra se cayó en noviembre de 1961 y algunos analistas consideran que en el hecho influyó su negativa a romper con Cuba; le sucedió su vicepresidente Carlos Julio Arosemena Monrroy que, presionado por los norteamericanos, la derecha política y los mandos militares tuvo la debilidad de romper relaciones con Cuba el 2 de abril de 1962.
En 1971, en el vuelo de retorno de una extensa visita a Chile, Fidel Castro fue recibido en el aeropuerto de Guayaquil por el presidente Velasco Ibarra.
Jaime Roldós restablece relaciones con Cuba.
Las relaciones con Cuba las restableció el gobierno democrático de Jaime Roldós Aguilera en 1979, tras 17 años de injusto aislamiento. En febrero de 1981 hubo un grave incidente diplomático cuando decenas de cubanos disidentes asaltaron a mano armada la sede de la Embajada del Ecuador en la Habana y “tuvieron, según el testimonio del embajador Jorge Pérez Concha, durante seis días, bajo amenaza de muerte, al suscrito y demás miembros de la Misión”. El embajador ecuatoriano gestionó la conmutación de la pena de capital impuesta a los asaltantes, por 30 años de cárcel. Pero en el Ecuador se produjo un largo debate sobre los alcances de la Convención Viena de 1961, pese a que en el considerando más importante se reconoce que las “inmunidades y privilegios se conceden, no en beneficio de las personas, sino con el fin de garantizar el desempeño eficaz de las funciones de las misiones diplomáticas en calidad de representantes de los estados”. Vale decir que ninguna persona extraña a la misión puede beneficiarse de las inmunidades y privilegios que la Convención otorga exclusivamente a las misiones”.[2]
En la misma década de los 80 el presidente electo León Febres Cordero visita a Ronald Reagan el que le recomienda no visitar Cuba, Febres Cordero hace exactamente lo contrario y cultiva una relación de amistad con el comandante Fidel Castro y para mantener relaciones cordiales entre los estados designa como su embajador a Manuel Araujo Hidalgo “velasquista castrista”, como él mismo se autodefinía.
En la toma de posesión del gobierno de Rodrigo Borja (1988 – 1992) estuvo como invitado Fidel Castro. Borja tuvo el acierto de designar como Embajador a una personalidad democrática: el contraalmirante Gustavo Jarrín Ampudia que mantuvo relaciones cordiales y mutuamente beneficiosas con Cuba, en medio del progresivo derrumbe del campo socialista.
Ya en el nuevo milenio, el 15 de enero del 2003, en la asunción del poder del coronel Lucio Gutiérrez, fue hasta cierto punto risible la forma en que el falso “coronel rebelde” rehuyó el encuentro con los presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro. Muy pronto el oficial de inteligencia se alineó con los Estados Unidos, pero mantuvo las relaciones diplomáticas con Cuba. Pero su giro a la derecha no fue perdonado por sus electores que lo desbancaron en el 2005.
Los vínculos históricos entre Ecuador y Cuba.
La segunda razón de nuestro apoyo a Cuba es histórica: Después del primer grito de la independencia (1809) y la masacre de los patriotas en Quito (1810), un cubano radicado en Cuenca, Francisco Calderón, se une a la resistencia patriótica y muere en manos del verdugo realista Juan de Sámano en las llanuras de Ibarra; en 1822 su hijo Abdón Calderón, casi un niño, escribe en las faldas del Pichincha una página de heroísmo reconocida por el Libertador. Más aún, el genio militar de esa batalla, Antonio José de Sucre, cuyos restos reposan en la Catedral Metropolitana de Quito, era nieto del coronel cubano Antonio de Sucre. Y a fines del siglo XIX, cuando los cubanos patriotas luchaban con éxito por su independencia del yugo español, conducidos por José Martí, Eloy Alfaro es el único estadista de América Latina que aboga por la independencia de Cuba. La mayor de las Antillas verá frustrada su independencia por la intrusión imperialista luego de la provocación del Maine y Alfaro y sus capitanes terminarán en la hoguera bárbara.
Cuba destructora de mitos y venero de enseñanzas.
La victoria de la revolución cubana el primero de enero de 1959 y la declaración de su carácter socialista en 1961 pusieron fin a esa especie de maleficio que, como dice el colombiano Orlando Fals Borda, había hecho de América Latina “la región de las revoluciones inconclusas”[3].
Con razón el gran ideólogo y militante socialista Manuel Agustín Aguirre vio a la revolución cubana en los años 60: “como destructora de mitos y venero de enseñanzas”: “ha destruido el mito de la invulnerabilidad del imperio norteamericano, al producir su revolución a 90 millas de la metrópoli succionante”; “ha desencadenado la acción revolucionaria de las fuerzas populares de América Latina”. Tanto así que “Los Estados Unidos ante la amenaza de la insurrección continental se ven obligados a tomar el atajo de la Alianza para el Progreso” que, como lo señalara el Che Guevara en Punta del Este es una nueva respuesta a la revolución cubana.” Y Aguirre agrega: “En el campo de la construcción del socialismo Cuba se ha esforzado diariamente por encontrar y realizar su propio modelo. En lo político Cuba ha luchado por edificar un estado independiente y autónomo, desde un socialismo con profundo sentido humano.”[4]
Sesenta y seis años de bloqueo
Pero el proceso revolucionario cubano ha debido soportar desde 1960 hasta la fecha, 66 años de bloqueo impuesto por su poderoso vecino que ha utilizado todo el arsenal de infamias y de armas que puede concebir el enemigo para tratar de derrotar a la revolución. Fidel hizo un recuento de algunos de esos hechos: Empezaron por bombardear con materiales incendiarios las plantaciones de caña. Secuestraban aviones y barcos civiles y se los llevaban a los Estados Unidos, unos eran destruidos y otros confiscados. Realizaron decenas de ataques a las costas cubanas. Asesinaron a los diplomáticos cubanos. Train explosivos de los Estados Unidos y los hacían estallar en teatros y tiendas. El 4 de marzo de 1960, en el puerto de la Habana hicieron estallar el vapor francés “La Coubre” que causó 100 muertos y decenas de heridos. En 1961 incendiaron una refinería y los almacenes “El Encanto”.
Del 15 al 19 de abril de 1961 los EUA ejecutan la invasión de Playa Girón en la que participan 1.400 exiliados cubanos, entrenados por la CIA, que desembarcan para crear una cabeza de playa y provocar el derrocamiento del gobierno revolucionario. El ejército rebelde derrota a los invasores en 72 horas. Fidel Castro que dirigió la batalla dijo entonces: “Esta es la primera derrota del imperialismo en América”.
La crisis de octubre de 1962.
En octubre de 1962 se produce la crisis que puso al mundo al borde de una guerra nuclear cuando los soviéticos informan a los cubanos que Estados Unidos prepara una invasión con el empleo directo de fuerzas navales, aéreas y terrestres y ofrecen fortalecer sus fuerzas armadas e instalar en la Isla 42 proyectiles de alcance medio con ojivas nucleares. El gobierno revolucionario acepta la oferta y en un breve periodo el estado soviético cumple su oferta, que es denunciada a los Estados Unidos por un oficial de inteligencia soviética, el coronel Oleg Penkovsky y verificada por un avión U-2. Kennedy ordena el bloqueo naval de la Isla con 183 buques de guerra. El 23 de octubre Kennedy informa la situación a la opinión pública. El 27 de octubre una batería antiaérea de cohetes instalada en la provincia de Oriente derriba un avión U-2 norteamericano. En medio de esta tensión Kruschov hace llegar a Kennedy la propuesta de retirar los cohetes de Cuba a cambio de que los norteamericanos hagan lo mismo en sus bases en Turquía. La decisión soviética no fue consultada a los cubanos por lo que las relaciones se deterioraron.[5] Kennedy hizo público el retiro del bloqueo naval y en secreto, a través de un acuerdo entre embajador Anatoly Dobrynin y Robert Kennedy se comprometió a no invadir Cuba y retirar 6 meses después los misiles Júpiter de Turquía e Italia. Estos detalles se conocieron 20 años después cuando se desclasificaron los documentos.
“De noviembre de 1961, después de Playa Girón, a enero de 1963, o sea en 14 meses, hubo un total de 5.780 acciones terroristas contra Cuba. Aquel terrorismo, en total, provocó más de 3.500 víctimas y más de 2.000 mutilados.”
Pero el hecho más repugnante y cobarde ocurrió en octubre de 1976 cuando los agentes cubanos Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Avila, reclutados y financiados por la CIA, hicieron un atentado contra un avión civil cubano, el CU-455 en el que murieron 73 personas, en un hecho considerado como el peor atentado aéreo cometido hasta esa fecha en el hemisferio occidental.
En 1971 introdujeron en Cuba el virus de la fiebre porcina que obligó a sacrificar medio millón de cerdos.
En 1981 ingresaron en Cuba el virus tipo II del dengue, que infectó a más de 350 mil personas, de las cuales murieron 158, entre ellas 101 niños.
Cuba denunció, en forma documentada, en las Naciones Unidas el haber sido víctima de una guerra biológica que afecto de modo grave a los cultivos de tabaco y caña de azúcar.
Hasta el 2005 el propio Fidel había sobrevivido a más de 600 atentados personales.[6]
El humanismo cubano.
Cuba respondió a esta guerra económica y al terrorismo de Estado del Imperialismo con “la más apasionada y desmedida solidaridad hacia causas que fuesen o que pareciesen justas. Cuba donó petróleo y cuerdas de guitarra; donó sangre para los heridos en los terremotos y sangre en los campos de batalla de América Latina y África. Cuba cantó canciones de cuna, boleros, himnos de amor y de pelea en los oídos de los pueblos, distribuyó metáforas y medicinas incorporándose, sin atrasos, a cualquier reclamo. Ese estilo lo creó Fidel Castro”[7]
Foto de Fidel Castro y el Che Guevara.
De ese humanismo purificador surgió el Che Guevara que sigue siendo una estrella inextinguible de la ética revolucionaria. Con ese espíritu combatieron en Cuito Carnavale los miles de soldados cubanos que derrotaron al poderoso ejército sudafricano que hizo posible el fin del apartheid y la libertad de Nelson Mandela. García Márquez hace una crónica que nos permite entender la importancia decisiva que tuvo para los cubanos esa victoria militar en Angola:
“En 1970, cuando falló la zafra de los 10.000.000. Fidel pidió al pueblo convertir la derrota en victoria. Pero, en realidad, los cubanos estaban haciendo eso desde hacía demasiado tiempo con una conciencia política tenaz y una fortaleza moral a toda prueba. Desde la victoria de Girón, hace más de 15 años, habían tenido que asimilar con los dientes apretados el asesinado del Che Guevara en Bolivia y el asesinato del presidente Salvador Allende en medio de la catástrofe de Chile, y habían padecido el exterminio de las guerrillas en América Latina, y la noche interminable del bloqueo y la polilla recóndita e implacable de tantos errores internos del pasado que en algún momento los mantuvieron al borde del desastre. Todo eso, al margen de las victorias irreversibles, pero lentas y arduas de la revolución, debió crear en los cubanos una sensación acumulada de penitencias inmerecidas. Angola les dio por fin la gratificación de la victoria grande que tanto estaban necesitando.”[8]
Fidel parte de una generación de insurgentes míticos.
Foto de Fidel y Nelson Mandela
En defensa de la libertad, la independencia, la soberanía, la justicia, en suma, del socialismo, se forjó la enorme personalidad de Fidel Castro que como anota Ignacio Ramonet: “Pocos hombres han conocido la gloria de entrar vivos en la historia y en la leyenda. Fidel es uno de ellos. Es el último monstruo sagrado de la política internacional. Pertenece a esa generación de insurgentes míticos – Nelson Mandela. Ho Chi Minh, Patricio Lumumba, Amilcar Cabral, Che Guevara, Carlos Marighela, Camilo Torres, Turcios Lima, Mehdi Ben Barka – quienes, persiguiendo un ideal de justicia, se lanzaron en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial con la ambición y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades y discriminaciones”[9]
Cuatro décadas de progreso del socialismo cubano.
En medio de las dificultades creadas por la guerra económica, el terrorismo y el aislamiento latinoamericano orquestado por el Imperialismo y su ministerio de colonias la OEA, Cuba encontró en el campo socialista la alternativa para sobrevivir y desarrollarse. Aquí me detengo en un punto que ha dado lugar a un intenso debate, agitado especialmente por los enemigos de Cuba: ¿Hasta qué punto Cuba para sobrevivir y desarrollarse ha dependido de la ayuda soviética y venezolana? Recordemos que los dos grandes sistemas vigentes en el mundo durante el siglo XX: capitalismo y socialismo, actuaron como bloques que se enfrentaron en la llamada “Guerra Fría”, que incluyó muchas guerras calientes. Además, desde el punto de vista teórico, el propio Marx pensó que el socialismo solo sería posible en los países capitalistas desarrollados y en un proceso de carácter global. Pero la lucha de los pueblos en Rusia, China, Corea, Cuba, Vietnam, etc. Abrió otros senderos. Resulta una falacia entonces que el capitalismo actúe como una internacional, en la paz y en la guerra y que sus voceros y beneficiarios critiquen el “internacionalismo proletario” entre países socialistas, que no estuvo exento de contradicciones que, durante la guerra de Vietnam, las criticó el Che Guevara.
La otra falacia esgrimida por sus enemigos es la falta de democracia política en Cuba, a que califican de “dictadura”, los mismos que prohijaron durante el siglo XX feroces dictaduras militares y civiles y conviven felices con las monarquías hereditarias en el Golfo Pérsico, responsables de que en esa rica región se hayan configurado los sistemas desigualitarios más profundos en la distribución de la riqueza y la renta del mundo actual.
Además, los peores enemigos de la democracia en América Latina, concebida en los términos definidos por Abraham Lincoln: “El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” han sido las diferentes administraciones de los Estados Unidos. Revisemos dos experiencias de procesos revolucionarios profundamente democráticos que fueron liquidados por el Imperio.
La Unidad Popular en Chile.
Foto de Salvador Allende.
Una década después del victoria cubana, entre 1970 y 1973, una amplia coalición de fuerzas políticas, la Unidad Popular en Chile, conducida por Salvador Allende, dada una considerable trayectoria de respeto a la institucionalidad creyó posible construir la “vía pacífica al socialismo”, aunque Fidel Castro al culminar una larga visita a Chile, en el discurso pronunciado en el Estadio Nacional de Santiago, el 2 de diciembre de 1971, advirtió que había visto el fascismo en acción, la Unidad Popular fue víctima del atroz golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 que cobró más de 30.000 víctimas y desaparecidos y expulsó del país a un millón de chilenos. Cuando se desclasificaron los documentos oficiales se pudo comprobar que el golpe militar fue concebido y financiado por el “Comité de los 40” presidido por el secretario de Estado Henry Kissinger.
La revolución sandinista.
Foto de Sandino.

En 1979, después de medio siglo de lucha patriótica y antiimperialista, el Frente Sandinista de Liberación Nacional logra el derrocamiento del último miembro de la dinastía oligárquica de los Somoza. La Junta de comandantes que asume el gobierno diseña los grandes lineamientos políticos para instaurar un sistema de gobierno democrático, pluralista, con profundas raíces populares. Plena vigencia de la Declaración Universal de los DDHH. Creación de un nuevo Ejército Patriótico Nacional. Recuperar todas las propiedades de la familia Somoza.
En lo económico y social. Se propone la reconstrucción nacional, la reforma agraria que elimine el latifundio. Garantizar la educación y la salud para todo el pueblo. Economía mixta con un sector estatal y un sector privado y cooperativo.
Pero el sueño sandinista no pudo cumplirse por la “guerra sucia” que iniciaron en 1981 las exguardias somocistas, con el financiamiento norteamericano, como se comprobó en 1986 cuando los sandinistas derribaron un avión que llevaba armas para los contrarrevolucionarios. Estalló entonces el escándalo del “Irangate” en el que se comprobó que la CIA vendía armas a Irán, al que Reagan llamaba el “eje del mal” para financiar a los “contras” en abierto desacato de la Enmienda Boland de 1984 aprobada por el Congreso. La “guerra sucia” que se desarrolló entre 1981 y 1990 tuvo un costo social de 30.000 muertos y devastó la economía nicaragüense. En tal situación el gobierno sandinista, en cumplimiento de los acuerdos de Esquipulas II, para pacificar a Centroamérica, llevó adelante un proceso electoral en el que fueron derrotados por la Unión Nacional Opositora, una coalición de 14 partidos, encabezada por Violeta Barrios de Chamorro. El FSLN fue derrotado en 8 de los 9 departamentos del país, poniendo fin a 11 años de revolución. Violeta Barrios ganó con una consigna sencilla: paz y arroz y el apoyo norteamericano para poner fin a 10 años de guerra y racionamiento.
Avances del socialismo cubano.
Todos los científicos sociales y los organismos internacionales reconocen que Cuba tuvo espectaculares avances en el periodo 1961 – 1986. En la esfera educativa eliminó el analfabetismo en 1961, extendió los servicios educativos a las zonas rurales y transformó los cuarteles en ciudades escolares.
En el campo de la salud extendió la cobertura al campo, redujo drásticamente la mortalidad infantil y aumentó la esperanza de vida. En forma creadora implantó el sistema del médico de la familia universal y gratuito. Pero Cuba además logró crear las condiciones necesarias para graduar uno de los mayores per cápita del mundo por el número de médicos y salubristas y durante la pandemia del Covid 19 fue el único país de América Latina que tuvo los científicos capaces de crear en un tiempo record una vacuna que salvo la vida de su pueblo y los de otras regiones del mundo, aunque el imperialismo ordenó a sus aliados no aceptar la validez de la vacuna cubana.
En este mismo terreno y de cooperación para enfrentar desastres Cuba diseñó y mantiene hasta la actualidad el Programa “Henry Reeve” que ha enviado, desde 1963 y hasta el 2026, a 170 países del mundo 605.000 profesionales salubristas (médicos, enfermeras, estomatólogos y técnicos) que han salvado la vida de 14 millones de personas, según las cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información ONEI de Cuba.
Se estima que en el periodo 1959 – 2025 se construyeron más de 2 millones, 568 mil viviendas en beneficio de la población cubana. Pero se mantiene un déficit de 805 mil viviendas, según el MICONS 2025. Los huracanes han sido un factor destructor de la naturaleza, solo los huracanes IKE y Gustav dañaron 440.000 viviendas. Desde el 2023 la construcción estatal y privada registra una fuerte caída.
Un sistema de racionamiento permitió que toda la población cubana tuviera acceso a la alimentación básica, eliminando las hambrunas que se vivieron en la Cuba pre revolucionaria. Cuba hizo muchos esfuerzos de reforma agraria para crear la soberanía alimentaria y romper la dependencia de las importaciones, pero en los hechos resultó difícil cubrir la ausencia histórica del campesinado debida a la larga vigencia del monocultivo de la caña de azúcar y el tabaco.
En el ámbito cultural Cuba es una potencia en los ámbitos de la música, la danza, la pintura, la literatura e incursionó con éxito también en el campo de la cinematografía.
En la esfera deportiva la pequeña Isla del Caribe sacaba en los Juegos Olímpicos más medallas de oro, plata y bronce que todos los países de América Latina, ubicándose como la cuarta potencia deportiva global después de la URSS, EUA y Alemania Oriental. Con razón Fidel constató el 25 de octubre de 1984 que: “Ningún país latinoamericano ha hecho más que Cuba por el desarrollo del deporte”. Concluyendo con sencillez que: “De cierta forma, representamos deportivamente el honor y las aspiraciones de todos los pueblos latinoamericanos”.[10]
Los hechos demuestran que socialismo cubano tuvo éxitos indiscutibles mientras disponía de un sistema de alianzas económicas y políticas alternativas.
Cuba tras el derrumbe del socialismo real.
De modo que las actuales enormes dificultades económicas y sociales se inician en los años 1989 – 1991 cuando se derrumba el muro de Berlín y se desintegra la poderosa Unión Soviética. Como lo reconoce Fidel Castro:
“Cuando la URSS y el campo socialista desaparecieron, nadie apostaba un solo centavo por la supervivencia de la Revolución Cubana. El país sufrió un golpe anonadante cuando, de un día para otro, se derrumbó la gran potencia y nos dejó solos, solitos, y perdimos todos los mercados para el azúcar y dejamos de recibir víveres, combustible, hasta la madera con que darles cristiana sepultura a nuestros muertos”[11]
Estados Unidos arreció el bloqueo con las leyes Torricelli y Helms Burton. La ley Torricelli prohíbe a empresas estadounidenses comprar o vender productos con Cuba. Era una ley destinada a matar a Cuba de hambre. La ley Helms Burton internacionaliza el bloqueo y castiga las inversiones extranjeras en Cuba.
En el llamado “Periodo especial” de los años 90 el PIB cayó en un 35%. Pero el proceso revolucionario cubano sobrevivió en base a un enorme sacrificio de su pueblo y la sabiduría de Fidel que diseñó la estrategia del “Periodo especial en tiempos de paz” que priorizó la satisfacción de las necesidades básicas y se dio paso acelerado al uso masivo de las bicicletas, la construcción de huertos urbanos, el uso energético del biogas. Se dieron paso a reformas necesarias como la apertura a la inversión extranjera, el fomento del turismo internacional, la legalización del uso del dólar, el desarrollo de la pequeña agricultura y los negocios por cuenta propia.
A estos cambios internos se unió desde el año 1999 la irrupción del progresismo latinoamericano, mientras el Imperio se enredaba en sus guerras de agresión en el Cercano oriente.
El desarrollo humano en medio de la adversidad.
En una conversación realizada en el 2006 el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular Ricardo Alarcón de Quesada resume los logros obtenidos por el gobierno cubano en el ámbito del desarrollo humano, pese a las limitaciones impuestas desde 1991 por lo que hemos llamado el doble bloqueo.
“Aquí no hay niños que mendiguen en la calle, no hay niños sin techo. No hay niños obligados a trabajar para subsistir. Aquí todos los niños van a la escuela. No hay uno solo que trabaje para sobrevivir. No hay uno solo sin atención médica. No hay uno solo que se dedique a la prostitución.
Nuestros niños se vacunan desde la más tierna infancia contra trece enfermedades infecciosas.
Y cierra contrastando las cifras con el pasado capitalista: “Antes de la Revolución, más de ciento treinta y mil niños estaban obligados a trabajar para subsistir, y muchos no tenían acceso a la educación, la salud y la recreación”.[12]
Cuba y los gobiernos progresistas.
Cuatro clases de apoyo dieron los gobiernos progresistas a Cuba: Primero el apoyo político y diplomático para que Cuba dejara de estar excluida de los foros regionales, en tal sentido fue de enorme importancia la creación de la CELAC en el 2011. Ha sido sustantiva también la denuncia del bloqueo en el seno de la Asamblea General de la ONU.
Foto de Hugo Chávez.

Otro puntal del apoyo de los gobiernos progresistas fue el económico y energético mediante acuerdos de cooperación en los campos de la salud, la educación y la energía. De modo singular tuvieron una enorme importancia los acuerdos de trueque entre Cuba y la Venezuela bolivariana del coronel Hugo Chávez que solucionaron las necesidades energéticas de Cuba a cambio de servicios médicos, de maestros y entrenadores deportivos. La operación Barrio Adentro en Venezuela contó con el trabajo de más de 20 mil médicos y salubristas cubanos que atendieron a millones de pacientes en las regiones más pobres de Venezuela. También en el campo de salud fue desarrollada de manera conjunta entre Cuba y Venezuela la llamada Operación Milagro que devolvió la vista a millones de habitantes pobres de los países andinos. Sería injusto olvidar que miles de estudiantes latinoamericanos estudiaron medicina en Cuba becados por el gobierno cubano. Finalmente, Cuba puso a disposición de los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Nicaragua el método de alfabetización “Yo si puedo” que permitió reducir las tasas de analfabetismo en esos países.
Los gobiernos progresistas ven a Cuba como símbolo de resistencia frente al Imperialismo norteamericano y las políticas neoliberales. En este sentido vale la pena recordar la derrota del ALCA en Mar del Plata. Durante el período de expansión del progresismo latinoamericano se buscó construir bloques de integración regional sin la presencia de los EUA. La creación del ALBA fue un paso tan importante como UNASUR.
Sin embargo, es preciso decir que los niveles y las formas de apoyo a Cuba no fueron iguales. El apoyo político, económico y militar más intenso lo propiciaron los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Nicaragua. Hasta el 2016 los gobiernos de Lula y Edilma incrementaron el comercio bilateral e hicieron fuertes inversiones en Cuba.
Un apoyo más diplomático y comercial se advierte en la posición de Ecuador, Argentina, Uruguay y Chile.
Desde los años 2016 – 2018 los cambios de gobierno y la crisis venezolana alteran los patrones diplomáticos y comerciales que hemos mencionado líneas arriba.
Los gobiernos de Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum en México (2018 – 2026) califican al bloqueo con inhumano, envían barcos de alimentos, medicinas y combustible a Cuba desde el 2021.
El gobierno de Gabriel Boric de Chile (2022-2026) llama al bloqueo criminal y un atentado a los derechos humanos. En el 2026 envío 800 toneladas de ayuda humanitaria a través de la UNICEF. Boric condena el bloqueo y habla de la dictadura que sufre Cuba. Gustavo Petro en Colombia, (2022 – 2026) reanudó relaciones con Cuba, propuso a Cuba como garante del proceso de paz con el ELN. Ha hablado de derechos humanos en Cuba.
El apoyo político de China y Rusia.
Desde Eurasia han sido significativos el apoyo político y económico de Rusia y China, pero Rusia enfrentada a Ucrania y la OTAN ha disminuido sus niveles de intercambio comercial e inversiones. En tal escenario China define a Cuba como país socialista hermano gobernado por el Partido comunista. China “apoya firmemente a Cuba en salvaguardia de su soberanía y seguridad”. En septiembre del 2025 los ministros de defensa de los dos países se comprometieron “a llevar las relaciones militares a un nuevo nivel”.
En el campo energético China financió la construcción 55 parques solares en el 2025 y se propone cubrir, hasta el 2028, dos tercios de la demanda nacional, para reducir la dependencia del petróleo importado.
China es hoy el socio estratégico número uno de Cuba, le da un respaldo político total, pero en el campo económico es un socio pragmático que actúa en los campos de la inversión y el intercambio comercial.
Vietnam reitera que Cuba está “en primer plano en las relaciones exteriores”, es el segundo mayor inversionista en Cuba y tiene 7 empresas en la Zona Especial Mariel. Es el principal proveedor de arroz. Cuba exporta a Vietnam productos farmacéuticos.
Corea del Norte señala que está con Cuba “en la misma trinchera en la lucha por el socialismo”, pero las sanciones del Imperio que soportan ambos países determinan que el comercio sea mínimo.
Situación actual de la economía cubana.
Según el Centro de Estudios de la Economía Cubana, CEEC, el PIB acumula una caída de más del 25% desde el 2020. El gobierno proyecta un crecimiento de solo el 1% del PIB para el 2026. La Comisión Económica de la Asamblea Nacional dijo que esa meta “en nada mejora la situación actual”.
La Oficina Nacional de Estadísticas e Información, ONEI, anota que la inflación interanual, a marzo del 2026, es del 13.42%. Pero el economista Pavel Vidal dice que la ONEI solo mide el mercado formal, pero que incluyendo el mercado informal la inflación real rondaría el 70%.
El sector turismo registró en el 2025 1.8 millones de visitantes, el peor registro desde el 2022 sin contar el COVID.
La población vive duros momentos con apagones diarios de 12 horas y el señalamiento del CEEC que califica como crítico el estado del Sistema Eléctrico Nacional por envejecimiento. El “Programa Oficial del Gobierno 2026” reconoce que: La situación es “extremadamente adversa, agravada fundamentalmente por el bloqueo de los Estados Unidos”. El documento advierte que Cuba se encuentra “en recesión económica” y “economía de guerra”.
Cuba vive una crisis multicausal.
De lo que hemos anotado la crisis económica y social de Cuba en la actualidad tiene un acumulado histórico de causas:
Los 65 años del bloqueo económico, comercial y financiero norteamericano que, según el gobierno cubano en el Informe presentado a la ONU en septiembre del 2025, alcanzan la suma, a precios corrientes, de 170.677 millones de dólares.
El “doble bloqueo” que significó en los hechos la desintegración de la Unión Soviética en 1991 que originó un derrumbe del PIB del 35%, como ya lo mencionamos.
La crisis venezolana que estalló en el 2016 por la caída del precio internacional del petróleo que en el 2014 era de 100 dólares por barril a 30 dólares. Y el hecho de que PDVSA reduce la producción de petróleo de 3.5 millones de barriles al día en el 2008 a menos de un millón en el 2020, por falta de inversión y mantenimiento. Sumado a los efectos de las sanciones que impone el gobierno norteamericano al venezolano obligan al gobierno de Maduro a reducir los acuerdos firmados con Cuba.
Finalmente, desde enero del 2026, en que los Estados Unidos llevan a Cabo un operativo militar para tomar prisionero al presidente Maduro y llevarlo a una cárcel en Nueva York se suspenden de manera total los envíos de petróleo venezolano a Cuba.
La pandemia del COVID 19 determinó una caída del PIB del 75% en el 2020 y una drástica reducción de las remesas de los migrantes por pérdida de sus empleos en el exterior.
La drástica caída del turismo internacional arranca desde el 2018 y se agrava desde el 2024 – 2025. La crisis energética y los apagones de hasta 24 horas son el factor que más espanta a los turistas. La falta de combustible afecta a los vuelos internacionales y al transporte interno que tiene que recurrir a las bicicletas y a los coches a caballo. En el 2025 solo el 25% de las habitaciones de los hoteles estaba ocupada.
Para entender la política internacional de Trump vale la pena recordar el contenido sumario de su conferencia de prensa el 7 de enero del 2025 en Mar-a-Lago en la señala la posibilidad de incorporar a Canadá como el Estado 51. La necesidad absoluta de tomar Groenlandia. Recuperar el canal vital de Panamá. “El canal de Panamá es vital para nuestro país. Está siendo operado por China…Se lo dimos a Panamá, no se lo dimos a China. Y han abusado de ese regalo”. Cambiar el nombre al Golfo de México por Golfo de América. El desconocimiento de los tratados Torrijos Carter que devolvieron el canal de Panamá a sus dueños legítimos parece ignorarlo el presidente Trump que retorna a su país a la época del gran garrote.
En enero del 2026 Trump compartió imágenes generadas por IA que muestran banderas de EUA sobre Canadá, Groenlandia, Venezuela y Cuba.
Tras la agresión a Venezuela señala que “Cuba está lista para caer”.
Las sanciones del Departamento de Estado a Cuba se radicalizaron desde el 2025 en que se restringió el acceso de Cuba a la banca internacional. El gobierno norteamericano prohibió los cruceros a Cuba.
Las sanciones han traído como consecuencia la escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos. En resumen, la estrategia de Donald Trump de máxima presión sobre Cuba ha traído como consecuencia: La crisis energética y los apagones que afecta a todos los sectores de la economía y los servicios. Una caída drástica del turismo internacional (baja de – 58% en los primeros meses del 2026. Afectación a la salud (cirugías canceladas, falta de refrigeración para medicinas y alimentos. La ONU ha advertido la posibilidad de un “colapso humanitario”.
El memorando de entendimiento preliminar entre Estados Unidos e Irán.
Frente al reiterado anuncio de que después de Irán vendrá la toma de Cuba se vuelve necesario evaluar de modo breve la situación actual de esa guerra.
Entre el 14 y 15 de junio del 2026 se difundió al mundo la firma virtual entre Donald Trump y Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del parlamento iraní de un acuerdo de Cese al fuego inmediato y ampliado; de reapertura del Estrecho de Ormuz. Negociaciones sobre el programa nuclear. Alivio de sanciones y activos de Irán congelados. Reducción de la presencia militar de los Estados Unidos en la región.
En este memorando de entendimiento no se incluyen los asuntos más problemáticos del enfrentamiento y se anuncia que en el plazo de 60 días se tendrá el acuerdo definitivo.
Hasta agosto del 2026 no se ha cumplido el alto al fuego y los Estados Unidos y su aliado Israel han continuado con su política de guerra en la región. Pero Irán ha demostrado una profunda unidad nacional y la preparación militar estratégica necesaria para derrotar a sus dos poderosos enemigos. De modo que no es posible señalar cuándo y cómo terminará esta guerra.
Reformas económico – sociales en Cuba.
El jueves 19 de junio la Asamblea Nacional de Cuba aprobó un paquete de reformas económicas y sociales que buscan dinamizar y descentralizar la economía nacional.
El presidente Miguel Diaz – Canel dijo en la sesión parlamentaria: “Cuando la vida del pueblo se vuelve tan dura, el primer deber del Partido Comunista de Cuba y del Gobierno revolucionario no es explicar mejor la crisis, sino cambiar lo que sea necesario para salir de ella”. Díaz – Canel agregó que “Cuba, nuestra amada Cuba, vive las horas más difíciles de este siglo y tenemos la histórica responsabilidad de salvarla”. “Cuba – recordó el mandatario – resiste heroica y creativamente un castigo bárbaro, inmerecido, insoportable, al que ahora se añade la amenaza de agresión militar y siempre la mentira, todo dentro de un conjunto que opera como arma estratégica contra la resistencia colectiva”.
El primer ministro Manuel Marrero Cruz presentó a los diputados el paquete de las transformaciones que debe acometer la nación que consiste en 176 medidas distribuidas en 23 ejes: La ampliación de la participación de todos los actores económicos en igualdad de condiciones, mayor autonomía a las empresas estatales y municipales; el fomento de la inversión extranjera y la admisión de mecanismos de mercado como instrumento de asignación de recursos; habilitación del sector inmobiliario privado; cambios en las relaciones de propiedad, mayor flexibilidad en el acceso y uso de la tierra; participación de actores no estatales en el sector turístico; reformas en el sistema de planificación de la economía y en el sector presupuestario; transformaciones en la autonomía municipal; la recuperación agrícola; la modernización del sistema monetario , financiero, cambiario, del régimen salarial; cambios en el sistema tributario; revisión de la política de precios; revisión de la política de comercio exterior.
¿Hacia dónde marcha Cuba?
Los especialistas en estudios cubanos y de América Latina no se atreven a predecir el futuro cercano, todos modelan probabilidades.
Un 60% de los estudios sostienen la tesis de que Cuba no va a colapsar ni hacer reformas de shock.
Un 25% de los académicos sostienen que, si Cuba queda atrapada entre el bloqueo, la deuda y la dependencia hay riesgo de que ocurra un estallido social mayor que el que se produjo el 11 de julio del 2021.
Un 15% de los académicos sostienen que solo un acuerdo Cuba – Estados Unidos desbloquea el futuro.
Todos coinciden en señalar que el bloqueo, que algunos llaman “embargo”, es el principal obstáculo externo.
Todos los autores coinciden también es que no hay posibilidades de retorno al capitalismo salvaje ni al socialismo real.
Los cambios demográficos imponen salidas: la crisis ha traído consigo una disminución de la tasa de crecimiento de la población, a la que se suma la emigración de los jóvenes. En el 2030 el 25% de la población tendrá más de 60 años, planteando un enorme desafió laboral, de salud y seguridad social.
Las remesas, de los aproximadamente dos millones de migrantes, son el segundo rubro de ingresos después del turismo.
En el ámbito político los académicos no se atreven a predecir el futuro y el paquete de reformas demuestran que hay una apertura de mercado acompañado de un sistema de partido único, que tiene similitudes con China y Viet Nam.
Las posiciones de la academia cubana.
En la academia cubana, según en contenido de los artículos publicados en las revistas Temas, Cuba Socialista y Economía y Desarrollo: se argumenta que: “No hay desarrollo posible con un país sitiado más de 60 años” y se sostiene la tesis de que el futuro de Cuba se decide en Cuba.
Es necesario explicar que dentro de la academia cubana existen 2 corrientes:
La corriente oficial reformista que defiende los lineamientos del PCC desde el 2011; Más mercado, más MiPymes, más inversión extranjera y Estado rector. Ven el futuro con una apertura gradual hacia una economía mixta, con un sistema de partido único.
La corriente crítica-intelectual minoritaria que señala que el modelo actual asfixia, piden más autonomía para las empresas estatales, menos centralización y más debate político.
Si no hay reformas políticas y económicas urgentes se corre el riesgo del estancamiento.
Los temas que más preocupan a los economistas cubanos son los apagones y el petróleo, que deben resolverse para que haya futuro.
El segundo tema de preocupación es el envejecimiento y la migración juvenil, para enfrentar este problema deben subirse los sueldos y dar más autonomía a los jóvenes emprendedores.
Después de la crisis del 2020-2025 hay consenso en el hecho de que Cuba importa el 70% de los alimentos, lo cual es insostenible. Proponen descentralizar la agricultura y dar más tierra a cooperativas y campesinos con la finalidad de construir la soberanía alimentaria.
Entre los autores críticos Julio César Guanche sostiene que Cuba necesita un socialismo democrático. No pide multipartidismo. Pide que el PCC compita en elecciones y que haya más candidaturas independientes.
Guanche en su artículo “Democracia y Sociedad” sostiene que:
“Las izquierdas cubanas que no afirmen que la democracia – entendida como la capacidad de producir libertad y justicia en lo político, lo social y lo cultural y no solo como un recurso institucional para el manejo de lo político – es el camino de nuestras soluciones, están haciendo un pésimo favor a la revolución”.[13]
Probabilidades de salida del conflicto Cuba-EUA.
Aunque es difícil señalar las salidas probables al conflicto Cuba – Donald Trump porque aún en medio de la dureza de sus expresiones los especialistas como Daniel Erikson, William LeoGrande y Julia Sweig ven dos razones por las que es posible una salida negociada:
La primera razón es que Trump no es ideológico sino transaccional. Si Cuba le da, en las negociaciones, algo que pueda vender como victoria, se va por ese sendero. Erikson recuerda que, durante su primer mandato, aunque endureció el bloqueo, mantuvo las relaciones y los vuelos.
La segunda razón por la que ven posible una salida negociada es la de que Cuba ceda en su política migratoria y de seguridad.
Pero éstas dos posibilidades chocan con la línea dura que representan Marco Rubio y Mike Waltz, de la colonia cubanoamericana de Miami, que pide la invasión y en cambio de sistema.
Pero hay un problema coyuntural que puede modificar las probabilidades mencionadas. Después de la salida de Irán, si tiene un olor a derrota, Trump necesita una victoria que se vea en TV. Cuba lo ven como un objetivo fácil, está frente a sus costas. Puede avanzar en la línea de máxima presión hasta el extremo de ordenar un operativo como el que ejecutaron en enero en Venezuela, si Cuba no cede. Pero hay dos contrapesos que frenan la línea dura total: primero la posibilidad de que se desate una crisis migratoria como la del Mariel complicando los problemas que ya existen en el Estado de Florida, en vísperas de un proceso eleccionario.
Segundo, Trump busca negocios. “Odia perder plata más que odia a Cuba”. Si percibe que puede hacer negocios en las playas de Cuba y vender petróleo se va por ese carril.
Esos son los dilemas que tiene que resolver, después de Irán, el gobierno y el pueblo cubano. La decisión del conflicto es soberana de Cuba, pero esa decisión gubernamental tiene que estar tejida con la voluntad del pueblo cubano en un proceso de la máxima democracia participativa.
El viejo sueño imperial de anexar a Cuba.
El historiador Claude Julien nos recuerda que: “el interés que los americanos sienten por Cuba no es cosa nueva. Su anexión interesaba particularmente a los plantadores del Sur, pero después de la guerra de Secesión, el excomandante en jefe de los ejércitos nordistas se había aproximado singularmente a sus puntos de vista”. Pero el político que expresó con mayor claridad esa vieja aspiración fue el senador Stephen A. Douglas, célebre por sus debates con Lincoln, que había dicho: “Nuestro destino es poseer Cuba y es una locura discutir esta cuestión. La isla pertenece naturalmente al continente americano”.[14]
Siempre fueron más los lucharon y luchan por la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba.
Y en la sociedad cubana hubo sectores que colaboraron con la república mediatizada impuesta por la Enmienda Platt de 1901, que permitieron las intervenciones norteamericanas y la Base militar de Guantánamo, pero siempre fueron más los que lucharon y luchan por la independencia, la soberanía y el derecho a la autodeterminación.
Para el pueblo cubano y su dirección política se vuelve a plantear el desafío que formulara con enorme claridad Juan Gualberto Gómez en un breve artículo publicado en El Fígaro, el 20 de mayo de 1902 – día en que se estrenaba la República de Cuba:
“… el propósito firme alentado por el gran Martí, y que compartía el gran Maceo, es procurar a todo trance que la República por la cual iban a luchar fuera eminentemente latina, naciera sin compromiso ninguno con nuestros vecinos sajones y afirmara su existencia principalmente en la solidaridad con la América Española”.[15]
Y el segundo gran desafió que tienen que enfrentar los patriotas cubanos para evitar el inmovilismo es pensar e implementar todas las reformas económicas y políticas que sean necesarias para implementar un socialismo cubano que sea autosustentable y que les permita superar las dificultades actuales y mejorar las condiciones de vida de las mayorías.
Ascázubi, 13 de agosto del 2026
[1] Germán Rodas Chávez, La influencia de la revolución cubana en los años 60, en Varios autores Cuba y Latinoamérica en los años 60, Quito, Ediciones La Tierra, 2009. p.p.119-120.
[2] Manuel Medina Castro, No a la ruptura con Cuba, Guayaquil, 9 de marzo de 1981, Departamento de publicaciones de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Guayaquil.
[3] Orlando Fals Borda, Las revoluciones inconclusas en América Latina, Siglo XXI Editores, México, primera edición 1968, p.p. 59-82.
[4] Manuel Agustín Aguirre, La transformación social y revolucionaria de América Latina, Ediciones La Tierra, Quito, 2018, Tomo 5, p. 159.
[5] Ignacio Ramonet, Cien horas con Fidel, La Habana, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, Tercera Edición, 2016, Cap. 13, p.p..307 -322.
[6] Ignacio Ramonet, Cien horas con Fidel, La Habana, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, Tercera Edición, 2006, p.p. 283-285
[7] Fidel Castro, Un grano de maíz, Conversación con Tomas Borge, La Habana, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 1992, p. 135
[8] Gabriel García Márquez, Operación Carlota, Madrid, Revista “Triunfo” No. 731, 29 de Enero de 1989, p.p. 27-28.
[9] Ignacio Ramonet, Cien horas con Fidel, p. 19.
[10] Mario Torres de Diego, Fidel y el deporte, Editorial Deportes, La Habana, 2006, p.139
[11] Ignacio Ramonet, Op.cit. p. 416
[12] Salim Lamrani, Fidel Castro, Cuba y los Estados Unidos, Conversaciones con Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, La Habana, Editorial José Martí, 2007, p. 249.
[13] Julio César Guanche, Coordinador, Revista Temas No. 70.
[14] Claude Julien, El Imperio Americano, Traducido por Esteban Riambaud, Barcelona, Ediciones Grijalbo, 1969, p.p. 62-63.
[15] María Cristina Llerena, La lucha Antiimperialista en Cuba, La Habana, Instituto Cubano del libro; primera edición, 1973, p. 3
Profesor Emérito de la Universidad Central del Ecuador. Ex legislador. Literato. Mgs. en Relaciones Económicas Internacionales mención Comercio e Integración por la Universidad Andina Simón Bolivar.
Ex vicepresidente del Congreso Nacional del Ecuador
Ex presidente nacional del Partido Socialista Ecuatoriano.
Doctor (PHD) en Estudios Latinoamericanos.



