Estado laico, en vos confío

Estado laico, en vos confío

Alicia Galarraga

El Artículo uno de la Constitución vigente expresa textualmente: “el Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano e independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico”.

Sin embargo, en Ecuador, Estado laico, los apegos y preferencias religiosas de algunos de sus gobernantes son exhibidos públicamente y usados como argumento primordial al momento ejercer sus delicadas funciones, sin tomar en cuenta que están haciéndolo para un conglomerado de ciudadanos que, obviamente, no profesan su misma religión y creencias.

Fuente: El Universo

En la misma línea de menosprecio al Estado laico, Guillermo Lasso, por ejemplo, no ha dudado en manifestar públicamente su oposición al Código Orgánico de la Salud aprobado el 25 de agosto pasado en la Asamblea Nacional. Su carta abierta dirigida al Presidente de la República, Lenin Moreno, si bien no hace referencia explícita a la religión católica que él profesa, utiliza una serie de subterfugios y falacias que priorizan sus convicciones religiosas y morales sobre temas de salud pública.

Al respecto, el filósofo inglés Jhon Locke, considerado uno de los máximos exponentes del liberalismo clásico, manifiesta en su obra Carta sobre la Tolerancia que “es necesario distinguir la esfera del gobierno civil de la esfera de la religión y establecer los límites exactos entre una y otra”. De lo contrario, “los que se preocupan de la salvación de las almas siempre estarán creando controversia en los asuntos civiles de la comunidad como son la vida, la libertad y la salud”.

¿Será casualidad que, en los países con institucionalidad fortalecida, en donde la injerencia de la Iglesia es prácticamente nula, el riesgo de muerte relacionado con maternidad sea de 1 en 4900 casos (datos de la Organización Mundial de la Salud) y en los países con institucionalidad frágil, donde la Iglesia tiene un papel preponderante, este riesgo sea de 1 en 54 casos?

Cuando los gobernantes o quienes aspiran a gobernar un país priorizan agendas religiosas por sobre los intereses y bienestar de toda una sociedad -que es lo que garantiza el estado laico- caen en posiciones anacrónicas que retardan el salto hacia el progreso que hace énfasis en la construcción y respeto de sociedades diversas y pluralistas, donde se garantizan los derechos y libertades sin discriminación

Coach profesional especializada en acompañamiento a mujeres, Certificación en Igualdad de Género a Nivel Local por ONU Mujeres, editorialista de El Telégrafo.

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