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Violencia contra las mujeres

Foto: CCO/pixbay

Claudia Storini

Hablar de violencia contra las mujeres significa referirse a un tipo de violencia sistémica y asumir una tarea analítica que va más allá de los datos estadísticos y biográficos de las víctimas y explora la interrelación de formas de discriminación material y simbólica. Las mujeres siempre representan vidas expuestas a muerte social, política, simbólica o física. Desde su nacimiento, sobre las mujeres se ejercen formas de poder más o menos perversas que tratan de neutralizar, reducir o vaciar las potencialidades que cada vida lleva dentro de sí misma. La violencia en todas sus formas impide o reduce el poder hacer y decir de cada una de nosotras hasta contagiarnos la convicción de «no poder hacer y decir» provocando que nuestras existencias sean unas existencias interrumpidas, empobrecidas, desaparecidas y humilladas.

Los cambios normativos y sociales, globales y nacionales acontecidos en las últimas décadas no han detenido esta violencia machista contra todas las cuerpas disidentes, más bien han producido la reacción toxica de un patriarcado podrido que intenta consolidar fortalezas de poder vacilante.

La salida de las mujeres de los roles asignados por las órdenes voluntarias del patriarcado envueltas en un aura naturalista evidencia la progresiva crisis de una subalternidad femenina sutilmente construida. Sin embargo, la misma no está acompañada por un trabajo educativo de dialéctica entre los sexos, que tiene como protagonista la promoción de la igualdad entre las diferencias y produce reacciones violentas que hoy se califican como expresiones de post-machismo o neopatriarcado.

Creemos que es hora de destruir este monopolio de violencia de una vez por todas y recuperar lo que siempre ha sido nuestro: el uso de la autodefensa.

Las mujeres tienen en sí mismas una fuerza ancestral lista para salir a defender sus valores, sus tierras y su libertad.

La autodefensa significa una lucha en ideas y acciones contra el poder y su violencia para proteger lo que es esencial y significativo, nuestra unidad. La autodefensa es una característica propia de los seres vivos: humanos, animales, plantas, la rosa tiene espinas, no para atacar, sino para defenderse; los árboles crecen uno junto al otro porque en conjunto se protegen. En el curso de la historia nuestro opresor trató de persuadirnos para que le delegáramos nuestra defensa, y así representándonos solo como víctimas o seres débiles ha aplastado nuestras posibilidades de lucha, ayuda y solidaridad mutua. ¿Cómo puede el opresor defender a sus víctimas? Autodefensa involucra a las mujeres en su conjunto, con sus cuerpas, sus mentes y sus espíritus, en un proceso constante de desarrollo colectivo que implica una educación ideológica que nos permita comprender profundamente lo que estamos defendiendo y, lo que es más importante, nos permita vivir y crecer juntas.

Frente una sociedad que trata de dividirnos y enfrentarnos, el camino a seguir es, además de la organización de una defensa propia basada en el apoyo mutuo y la solidaridad entre las mujeres, la elaboración de una propuesta transformadora desde las cuerpas disentes.

Grupos autónomos de mujeres son el espacio donde podemos encontrarnos y reconocernos fuera del sistema capitalista/patriarcal/colonial y su mentalismo, y desde el encuentro aglutinar la fuerza para dar un paso más hacia una propuesta para este nuevo mundo que llevamos en nuestros corazones, un mundo donde quepan todos los mundos. ¿Están de acuerdo?

“Bueno, no sabemos todavía qué responderán, pero como quiera aquí serán bienvenidas, hermanas y compañeras. Pero sí les pedimos que avisen con tiempo porque está cabrón que nos dicen que vienen quinientas y es que se les perdió un cero en el camino porque llegan cinco mil o más. Y viera que cuando vienen pueden decir que en sus mundos se reunieron, discutieron y acordaron lo que sea que acuerden. O sea que lleguen más grandes en su corazón, en su pensamiento y en su lucha. Pero como quiera siempre serán bienvenidas, mujeres que luchan”[1].

[1] Palabras de las mujeres zapatistas en la clausura del primer encuentro internacional, político. Artístico, deportivo y cultural de mujeres que luchan en el caracol zapatista de la zona Tzotz Choj. 10 de marzo del 2018.

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Claudia Storini
Claudia Storini
Doctora en Derecho por la Universidad de Valencia (España), Docente y Coordinadora del Doctorado en Derecho de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador.

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