El largo adiós

El largo adiós

Kristel Freire

Guayaquil, abril de 2020. Hay muertos en la calle. Hay muertos en la casa. En los hospitales no hay camas, no hay oxígeno, no hay medicamentos. Los doctores resisten, las enfermeras resisten, los pacientes resisten; unos en alguna cama, otros en una silla porque no hay lugar, otros en una cola infinita que rodea la cuadra del hospital. Una mujer maneja desesperada, su padre se le muere en el asiento de atrás, alguien que la ayude, alguien que le dé un dato certero de dónde conseguir un tanque de oxígeno, porque ya pasó por todos los hospitales y en ninguno lo recibieron, y los contactos que circulan en redes sociales ya no tienen, no piensa en nada más que en salvarlo. Llega el toque de queda. No hay oxígeno. Tampoco hay camas. El 911 no responde y nunca responderá. La muerte llega a la casa como una invitada no querida, pero esperada, por esta familia, por muchas familias, por miles de familias porteñas.

Fuente: Diario La Tribuna

¿Contarán a este muerto en las cifras oficiales? Seguramente no. Que hasta en países del primer mundo el sistema ha colapsado, dicen los defensores del gobierno acéfalo que tiene el Ecuador. Pero ellos no tuvieron tiempo. Nosotros sí.

Nosotros sabíamos que gente moría por centenares a diario. Pudimos tomar medidas. Pudimos comprar medicinas. Pudimos levantar hospitales transitorios. Pudimos dotar de insumos a los doctores. Pudimos hacer una campaña de distanciamiento social e higiene.

Pero el peor virus es el miedo, dice el Gobernador del Guayas Pedro Pablo Duarte junto a la Ministra de Gobierno María Paula Romo, esa autodefinida feminista que semanas después sería vapuleada por un periodista de CNN que le restregaría en la cara su ineficiencia, y por qué no decirlo, aquel periodista representa el sentir de muchos que la ven sentarse en cada entrevista a decir que todos esos videos de personas muertas en las calles y en los hospitales son fake news, aquella ministra a la que se le cayó el relato por el peso de la realidad, porque eso sí, por mucho que quieras armar un teatro de que todo está bien, los muertos llueven como una tormenta que no acaba jamás. Entonces el relato cambia y ya no son fake news de grupos correístas, sino es la indisciplina de los guayaquileños que no pueden quedarse en su casa.

Fuente: ElTiempo.Com

Pero la mujer del carro con el padre en el asiento llamó todas las veces que pudo al 911 y nunca nadie le dio razón. Pero los que están más sanos y más jóvenes en la familia salen a conseguir hidroxicloroquina, un tanque de oxígeno, un oxímetro, todo esos insumos médicos para improvisar una habitación de hospital en la casa, porque el sistema de salud está colapsado, aunque el Ministro de Salud, Juan Zevallos, dice suelto de cuerpo que en Guayaquil hay camas, que hay insumos y que los médicos que se han infectado es porque no fueron cuidadosos fuera del hospital. No han muerto en la batalla, dando la vida por sus pacientes, trabajando aun cuando el gobierno, ese que debe protegerlos, les dice que son demasiado pretenciosos por querer trajes de bioseguridad, que quieren parecer astronautas, y que no molesten.

El Ministro de Salud en la cara de los familiares de los médicos caídos dice que no es el gobierno que él representa el que ha fallado, sino ellos, los médicos, los que lo dieron todo, los que no fueron cuidadosos.

Fuente: El Universo.

Guayaquil sangra y el mundo lo ve. Aunque sus autoridades viren la cara y repitan como un mantra que los salvará del escrutinio público, que todo está bien, que todo está contenido, que sí hay camas, que los guayaquileños tienen una costumbre rara de velar por días a sus muertos en las casas y en las calles. Un presidente tuitero les dice a sus mandantes que si no acatan las medidas del gobierno va a pasar lo que pasa en Ecuador. Y hay quienes se indignan, porque usan a Ecuador de mal ejemplo, pero ¿no fuimos nosotros los que tomamos los muertos de Italia y España de ejemplo para sustentar las medidas necesarias que nos ayudarían a salvar más gente?

Escribo desde una Argentina aislada. Con un presidente que lleva pocos meses, con sistema de salud debilitado porque el gobierno anterior dijo que el ministerio de salud no era necesario y lo rebajó a secretaría.

Pero él no se queja. Se reúne con la cara más visible y fuerte de la oposición, el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en esta guerra no hay bandos, juntos construyen una estrategia para ganar tiempo, porque aunque Argentina se vea como un país cosmopolita es pobre, y sus dirigentes lo saben. Y saben que si no rastrean los casos, que si no hacen cerco epidemiológico correspondiente, que si no crean un comité de expertos: infectólogos, epidemiólogos, internistas, estadistas, entre otros; y no siguen al pie de letra lo que ellos recomiendan, el país se les va a ir de las manos.

Pienso, ¿qué protocolo hay para los muertos en Guayaquil? Han donado cajas de cartón para meterlos porque no hay ataúdes. Y que no se queje la gente, porque encima que los ayudan, siempre quieren más. Pero, dejando a un lado la necesidad de enterrar a un ser amado con dignidad, ¿esos ataúdes cumplen con los protocolos de preservación de cuerpos que recomienda la OMS? No. Habrá otro posible foco de crisis sanitaria con esos cuerpos. Habrá.

Fuente: La Voz

¿Dónde está la alcaldesa de Guayaquil? ¿Sigue enferma? El día después de meter camionetas en el aeropuerto porque quería salvar a la ciudad del coronavirus se enteró que estaba contagiada. Dos semanas sin gobierno local. Dos semanas sin contención local.

Dos décadas del mismo partido en el poder, dos décadas con barrios de emergencia donde no hay agua potable ni cloacas. Pero que se laven las manos. ¿Con qué agua? Pero que no salgan de casa. ¿De qué casa? Pero que salgan solo una vez a hacer las compras. ¿Qué compras, con qué plata? Si no salgo hoy a trabajar me muero de hambre, dice un hombre en la calle.

Y el gobierno, ¿qué hace? Parasitar, como ha hecho desde tiempos inmemorables, en una sociedad quebrada por el dolor.

Fuente: La Nación.

Me viene Saramago a la cabeza. Luego de aquella epidemia de luz blanca en Ensayo sobre la ceguera, las personas que fueron afectadas, en un acto revolucionario, durante las elecciones municipales votan en blanco. El gobierno protector de una democracia degenerada trata de encontrar culpables en donde sea, en grupos extremistas, en actores locales, en gobiernos anteriores. Sin poder explicar la actuación de los ciudadanos, crean relatos que les permitan quedarse en el poder. Ensayo sobre la Lucidez es el manifiesto de Saramago contra los parásitos burócratas que quieren vivir de la gente a como dé lugar. Mientras escribo esto el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anuncia la creación de un nuevo impuesto para enfrentar la crisis. Hace unos días se paró una compra del IESS porque venía con sobreprecio. Tres veces más de lo que debía.

Pero el pueblo, como en todo país corrupto, tiene que pagar la incapacidad de su gobierno para resolver los problemas del país. Pero no se quejen, porque generan caos. Pero no digan nada, porque en todo el mundo está pasando esto. Y mientras los cachiporreros del silencio bajan línea, los muertos y sus familias lloran, gritan, se indignan.

«A mí nadie me dice que no diga nada, porque lo quemo todo» dice Noris, que perdió a su padre y casi pierde a su madre. Y yo, que soy su amiga, no puedo hacer otra cosa que preparar la antorcha, porque si su grito incendia algo de esta mediocridad de gobierno que tenemos, yo seré el eco que lo expanda. Que el silencio solo sea cuando nos hayamos muerto todos. Mientras tanto, aullemos, dijo el perro.

(Guayaquil, 1990) es una artista y periodista ecuatoriana especializada en Derechos Humanos, actualmente cursa la maestría de Lenguajes Artísticos Combinados en la Universidad Nacional del Arte en Buenos Aires. Es traductora literaria para PM Press de Nueva York y fue coordinadora del Espacio Cultural Estudio N en Guayaquil. Trabajó como guionista en Bogotá, y como editora y correctora de textos en Argentina. Es parte del colectivo de artistas feministas GritaLaMar, que produce obras con temática de violencia de género.

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