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Recetas del FMI, las medidas innecesarias y la propuesta

 Edison Estévez C.

Comienzo por la conclusión: las medidas tomadas por el régimen de Moreno y que afectan a la población, no solo que no eran necesarias sino que no son las mejores para reactivar la economía.

El origen…

Para el 2019, el Ecuador busca un tipo de crédito denominado SAF (Servicio Ampliado del Fondo Monetario Internacional, FMI) el cual requiere de la aplicación de un programa con medidas económicas de largo plazo, donde los desembolsos pueden extenderse por un período de hasta cuatro años y el reembolso hasta diez. Países que han ocupado este tipo de crédito son: Ucrania, Moldavia, Bosnia Herzegovina, Egipto, Georgia, Jordania, Túnez, Costa de Marfil, Mongolia y Sri Lanka.

En teoría, la intervención del FMI se da cuando un país sufre de problemas de balanza de pagos o cuando ese mismo país decide recurrir a sus “servicios”. En la práctica, la presión de los acreedores internacionales, hacen que un país se obligue a acercarse al Fondo. En nuestro caso presumimos las dos presiones, pero sobre todo la primera, lo cual le hizo “acreedor” al Ecuador de un aval internacional para el retorno completo del modelo neoliberal.

Para acceder a sus créditos, el FMI solicita a los países aplicar acciones establecidas en lo que denomina Programas de Ajuste Estructural (PAE), y en las obligaciones genéricas que contempla ese plan.

Al respecto, destacan ocho “recetas”: (1) Promoción de exportaciones y eliminación de todo tipo de restricción a las importaciones; (2) reforma fiscal para equilibrar el presupuesto aumentando los ingresos y reduciendo los gastos, mediante el incremento de los impuestos, el recorte de fondos destinados a programas sociales y la eliminación de subsidios; (3) reforma laboral, eliminación de los salarios mínimos y otras normas que garantizan una relativa estabilidad laboral; (4) privatización de las empresas estatales; (5) establecimiento de un manejo cambiario competitivo; (6) desregulación del mercado financiero y apertura de la cuenta de capitales; (7) apertura sin restricciones y apoyo a la inversión extranjera directa; y, (8) flexibilización de las relaciones económicas en general.

Fuente: El Universo, «Lenín Moreno se reunió en Davos con Christine Lagarde, directora del FMI» (23 de enero 2019).

Entorno económico

Para entender el trasfondo de las medidas que se están aplicando en Ecuador, es fundamental partir de ciertos datos. Por ejemplo el PIB per-capital no se recupera desde hace 4 años:

Gráfica 1: PIB percapita

El Valor Agregado Bruto (VAB), no petrolero, registra 4 semestres de decrecimiento:

Gráfica 2: VAB petrolero y no petrolero

El índice de inflación cae 4 semestres continuos en dos períodos (2015–2017 y 2017-2018), se incrementa levemente a finales de 2018.

Gráfica 3: Inflación

Este último indicador señala que Ecuador experimenta una crisis denominada “deflación”, caracterizada por un descenso generalizado y prolongado -como mínimo, dos semestres según el FMI- de los precios de bienes y servicios motivados por una atonía de la demanda y un exceso de las capacidades productivas.

En el caso del Ecuador la deflación es provocada por los altos precios de la economía que debilita el consumo y por ende la producción y los ingresos, así mismo; “al reducir la cantidad de dinero, genera una contracción crediticia (credit crunch)» (Cordes).

La deflación provoca los siguientes efectos: contrae la producción; retrasa las decisiones de consumo e inversión; crecen los stocks de las industrias y los comercios al no poder vender por precios altos; salarios rígidos a la baja por lo que los márgenes de las empresas se estrechan lo que ocasiona menos inversión y menos empleo; incrementa el desempleo y subempleo porque las personas despiden personal; aumenta el valor real de las deudas lo cual ocasiona un aumento de las pérdidas y de las bancarrotas; disminuye el valor de los activos, lo que reduce el valor de las garantías de los préstamos y aumenta las pérdidas por menos oferta de crédito.

¿Por qué el Ecuador tuvo que recurrir al FMI?

De acuerdo al discurso oficial el Ecuador debe recurrir al FMI porque no puede cerrar su brecha fiscal (cuenta corriente), ni corregir las distorsiones en su balanza comercial. Todo esto provocado por el irresponsable manejo de la economía de Rafael Correa, quien luego de contar con los ingresos más grandes del país (alrededor de 250 mil millones de dólares), no supo manejar la economía provocando una grave recesión y el desborde ilegal del límite de la deuda externa, esto mientras mantenía estancada la producción en medio de un manto de corrupción y robo.

Fuente: Vistazo, «Ecuador recibirá créditos por más de $10.000 millones» (21 de febrero de 2019)

Entonces para solucionar el problema causado por el corrupto gobierno anterior (mimetizado en el actual) se debe recurrir al FMI como la única boya de salvación posible. Pero veamos algunos datos de esta secuencia: primero el déficit reconocido por el gobierno está alrededor de 3.500 millones, anticipando que sería imposible cerrar la brecha sin recurrir a empréstitos o impuestos. Segundo, las cuentas del presupuesto fiscal reflejan el mal manejo del gobierno de Correa, visible en las cuentas presupuestarias; por ejemplo, la “venta anticipada de petróleo” que ahora pagamos y la “amortización de la deuda contraída”; son deuda que se incrementa en la gestión de Moreno (Ver Gráfica 4: Deuda Externa). La cuenta de financiamiento público está alimentada por el  incremento de la deuda en el que incurrió el gobierno de Moreno:

Gráfica 4: Deuda externa

Adicionalmente la deuda crece alrededor del 30%, en el actual gobierno (del 24 % del PIB en 2008, al 46% en 2018); parte de ella es para gasto corriente pero también para pagos de deuda. En 2017 el gobierno de Correa cambia el método de cálculo de la deuda y la reduce artificialmente; es decir, la deuda debe estar bordeando el 60% aplicando la metodología anterior.

Desde la fecha en que se asentó el dato del déficit de 3.500 millones (abril 2019), se han tenido variaciones tanto positivas, como son el incremento del precio del barril de petróleo; como negativas, como son suposiciones no cumplidas en cuanto a ingresos:

Gráfica 5: Ingresos fiscales

Por el lado de los ingresos, Moreno incrementa el déficit al registrar ingresos ideales como es la partida denominada “otras concesiones”, que podrían ser las privatizaciones que no ejecutaron, en parte por la salida de Santiago Cuesta del gobierno. También existe una subvaloración de los ingresos al registrar ingresos petroleros no permanentes (con un precio del barril de diez dólares, menor a los precios que en el 2019 se han obtenido).

Para los recursos por tributación, observamos desajustes como es la sobreestimación de ingresos tributarios (Ver Gráfica 5: Ingresos fiscales), puesto que como va la tendencia, producto de la recesión, difícilmente se cumplirán las metas esperadas en al menos 500 millones, ahondando el déficit fiscal (hasta agosto hay un déficit de 250 millones). Hay que considerar que cada punto del IVA representa alrededor de 400 millones. Así también, los impuestos indirectos son más que los directos. Los más justos son los directos porque recaudan según los niveles de ingreso, sin embargo son los menos apetecidos por las élites (Ver Gráfica 6: Recaudaciones del SRI en 2018).

Gráfica 6: Recaudaciones del SRI en 2018

Por el lado de los egresos, las transferencias y los gastos financieros son el de mayor incremento relativo. Las inversiones se reducen (800 millones), complicando más el ambiente de recesión pero disminuyendo el déficit. (Ver Gráfica 7: Gastos Fiscales).

Gráfica 7: Gastos Fiscales

Por estas y otras variaciones expuestas, el gobierno ha planteado que “tenemos un déficit inmanejable” (algunos analistas lo ubican en $5.000 millones) y que por ello “son necesarios los ajustes”. Sin embargo, es una verdad incompleta, pues en el período de Moreno se debió reducir el déficit fiscal producto de la contratación de deuda adicional, el incremento de precios del petróleo, los ingresos contemplados en la Ley Orgánica para el Fomento Productivo, la “atracción de inversiones”, la generación de empleo y la estabilidad del equilibrio fiscal (abril 2018); aspectos cuyo impacto real no se ha transparentado, propiciando que únicamente se conozcan estimaciones:

RUBROS VALORES

SUPUESTOS

Reducción de personal y salarios 2019 300 millones
Reducción de presupuesto fiscal 2019 en gastos corrientes de bienes y servicios 400 millones
Incremento de precio de la gasolina súper 400 millones
Incremento tributario para 2019 (expuesto a cumplimiento) 200 millones
Excedente de precio barril colocado en $50,05 en la proforma; ahora con $5 adicionales hasta marzo (por 150 mil barriles días aproximadamente). 270 millones
Remisión de deudas tributarias: existía alrededor de 4 mil millones entre deudas en firme y deudas impugnadas. 1000 millones

Gráfica 8: Valores supuestos de ingresos para enfrentar la “crisis”.

Si estos supuestos se cumplieran, el déficit no sería mayor a mil millones e incluso podrían mejorar si se contabiliza la “venta de activos del Estado” cuyas acciones son lideradas por Inmobiliar (Issa Wagner), quienes tampoco han entregado datos finales. Entonces la pregunta es ¿por qué necesitamos recurrir al FMI-BM para contraer una deuda de largo plazo y con obligación de cambios estructurales, si en la práctica el déficit no superaría el 3% e incluso debería ser menor? Las últimas medidas tomadas (Octubre 2019) no solo que serían innecesarias -y enfocadas a retomar el modelo neoliberal-, sino que la mayoría son inconvenientes desde el punto de vista de reactivación de la economía.

FMI

Para ensayar un primer análisis presento el siguiente cuadro de clasificación, diferenciando aquellas medidas que podría adoptarse con enfoque en la reactivación económica, y aquellas que son de carácter contractivo, e incluso aquellas que no son ni luz ni sombra; es decir, son puramente demagógicas:

Gráfica 9: Clasificación de medidas tomadas

En la clasificación de medidas tomadas, registramos como recesiva la eliminación de los “subsidios al diesel y a la gasolina”, porque provocarían un incremento de precios que al no recuperarse la producción y la capacidad de consumo, nos mantendría en el mismo estado recesivo.

Por último, la supresión del impuesto a la salida de divisas podría ser tomada como medida para reactivar (inyecta circulante a los agentes económicos)  pero en realidad no nos garantiza que sea el estímulo para repatriar inversión o atraer nuevos recursos, mientras que por otro lado, hay que revisar hasta cuanto será la disminución de este ingreso fiscal que bordea los 1.100 millones. Finalmente, antes de pasar a la propuesta dejamos abierto un tema para propiciar un debate futuro, y es cómo el dólar funciona a manera de “garrote inca”, estrangulando poco a poco a la economía, hasta que en algún momento la dejará sin resuello. En economía no hay dogmas, solo técnicas.

Propuesta de medidas

En línea de plantear una alternativa es fundamental establecer al menos siete objetivos que debería plantear una propuesta diferente al “paquetazo”: (a) reactivar la economía con medidas contra cíclicas; (b) no incrementar los precios de la economía y profundizar la deflación; (c) enfrentar precios altos de la economía, base de la deflación; (d) devolver recursos al productor y al consumidor; (e) proteger a los sectores de ingresos bajos pero también a la clase media que resulta ser la de mayor impacto; (f) no volver a un modelo excluyente, acumulador y generador de crisis como el neoliberal; y, (g) evitar la convulsión social y la impunidad.

Profundizando en el análisis es factible, en base a estos objetivos, establecer cinco ejes alternativos:

1. Iniciar con datos en firme

2. Cerrar la brecha fiscal sin recurrir a afectaciones al sector de ingresos bajos y medios

3. Implementar medidas contra cíclicas para salir de la recesión y del fenómeno de la deflación por precios.

4. Dinamizar la economía a mediano y largo plazo

5. Como parte de la causa y el efecto de la dinamización de la economía, es fundamental posicionar el incremento del empleo.

Esto demuestra que existen alternativas frente a los planteamientos ortodoxos que impactan negativamente en la economía, beneficiando solo a las élites (incluyendo a sectores que monopolizan medios como el transporte) y castigando al ciudadano de ingresos medios y bajos; sectores que en la miopía empresarial, no se les da el valor de consumidores de sus mismos productos y servicios.

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Edison Estévez
Edison Estévez
Edison Patricio Estévez Cepeda. Economista e Ingeniero Comercial por la Universidad de Cuenca. Master en Gestión Empresarial por la UIDE. Especialista en Business Process Management por la Universidad de Houston. Consultor nacional e internacional. Autor de estudios y públicaciones económicas y empresariales. Docente de universidades como ESPE, Universidad Central, UIDE y Universidad Andina.

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