¿Un «milagro» de conveniencia?

¿Un «milagro» de conveniencia?

Carlos Cahuasquí Cevallos

Esta semana se cumplió 114 años del «milagro» de la virgen La Dolorosa, una de los “enigmas” mejor divulgados en la historia ecuatoriana.

En la época colonial, la iglesia fue un actor hegemónico en el manejo del Estado. Con el ascenso de la Revolución Liberal, comandada por Eloy Alfaro e inspirada en los principios de modernización y secularización, se implementaron transformaciones que redujeron significativamente el poder político y económico de la iglesia.

En el ámbito educativo, se implantó el laicismo para fomentar el conocimiento científico, se incrementó el acceso a la educación gratuita y se abrieron normales para la formación de docentes.

Con el Estado laico la iglesia cedió parte del manejo de la enseñanza y, consecuentemente, perdió el control sobre la conducción ideológica de la sociedad.

En lo económico se destaca el cuestionamiento al pago de la deuda externa, la construcción del ferrocarril y, a través de la “Ley de manos muertas”, la expropiación de las haciendas del clero que desde la colonia fue el más grande terrateniente.

En lo institucional, el liberalismo radical planteó la separación entre la iglesia y el Estado, lo que devino en la creación del Registro Civil, el divorcio y la abolición del concordato para restar privilegios injustificados al Vaticano.

Más adelante se avanzó en el reconocimiento de derechos para mujeres que tuvieron un rol fundamental en el proceso revolucionario, al igual que los indígenas, afroecuatorianos y montuvios.

Aunque estas transformaciones no guardan necesariamente un orden cronológico, forman parte de un contexto histórico que interpeló a la jerarquía católica, tradicionalmente ligada a los poderes económicos, políticos y mediáticos.

Entonces, en la prensa y en los púlpitos empezó una agresiva campaña de desprestigio contra «El viejo luchador». Es así que, según el relato que el catolicismo ha posicionado como verdad, una noche de abril, en el colegio San Gabriel, la imagen de la virgen La Dolorosa abrió y cerró sus ojos ante la mirada desconcertada de 35 estudiantes que se encontraban cenando.

La eficacia simbólica del «milagro» hizo que el conservadurismo logre su objetivo. El “prodigio” se difundió rápidamente como una manifestación de rechazo de la virgen hacia Alfaro. Por supuesto, fue un «milagro» de conveniencia.

La presión política de la prensa, el clero y de los grupos conservadores continuó hasta que, finalmente, una turba enfurecida asesinó a Alfaro. Se registró así uno de los acontecimientos más crueles de la historia ecuatoriana, que fue retratado por el escritor Alfredo Pareja Díez-Canseco en su obra «Hoguera bárbara».

Actualmente, la grandiosa obra de la Revolución Liberal vuelve a ser atacada cada vez que el relato del “milagro” se reproduce a través del sistema piramidal de propaganda de la iglesia que usa la fe como placebo, consuelo y refugio, en tiempos de desesperanza y pobreza.

Librepensador de izquierda, maestrante en Investigación Educativa y especialista en comunicación por la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB). Licenciado en Educación con mención en Artes Plásticas y Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central del Ecuador. Su indagación académica gira en torno al análisis del discurso mediático, evaluación educativa y el arte como proceso de resistencia cultural y política.

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