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El “páramo”, las “cuevas”, la “barbarie”: imaginarios de los indígenas en la movilización de octubre

 Santiago Cahuasquí Cevallos

El paro nacional mostró las formas en que los indígenas son representados e imaginados por diferentes actores -funcionarios estatales, élites regionales, periodistas, políticos y académicos-. Sus intervenciones en textos narrativos y visuales, con sus enunciados y silencios, construyen imaginarios de los indígenas que también devela la propia autoidentidad de los imagineros.

Esta breve reflexión sobre cómo es visto el indígena en el contexto de la movilización de octubre de 2019, toma tres declaraciones: la primera corresponde al exalcalde de Guayaquil Jaime Nebot (8 de octubre de 2019), la segunda al presentador peruano Jaime Bayly (13 de octubre de 2019); y, la tercera al exvicepresidente de Ecuador Alberto Dahik (28 de octubre de 2019).

De forma sintética y contextual, las movilizaciones fueron convocadas por varios actores sociales en rechazo al acuerdo del gobierno con el FMI, a la flexibilización laboral y al Decreto 883 que liberaba los precios de los combustibles a través de la eliminación de los subsidios a la gasolina extra y al diésel.

“Bárbaros”, “invasores” y “violentos”: el discurso de los imagineros 

(1) “Que se queden en el Páramo”[1], mencionó el ex alcalde de Guayaquil Jaime Nebot, un día antes de que supuestamente una caravana de indígenas –caravana que nadie vio-[2], llegara a Guayaquil para “destruir “y “saquear” la ciudad. Las élites locales buscaron identificar una representación de comunidad nacional citadina, en oposición absoluta con el otro indígena abstracto, ideado como saqueador y destructor. Históricamente, las poblaciones indígenas fueron clasificadas como incivilizadas y no aptas para un trato cotidiano, propio de la ciudadanía igualitaria. Por ello, cuando irrumpen y se instalan en el medio de la capital, son vistos como extranjeros y actores ilegítimos, porque su espacio natural sería el campo, el páramo, no la ciudad, mucho menos la política. Su rol estaría reservado al ámbito privado-comunitario y no al público-estatal.

Fuente: La Razón, «Los indígenas en Ecuador, una fuerza irrefrenable».

(2) «Si son tan indígenas, y viven en cuevas y bosques, no debería afectarles la subida de la gasolina» [3], sostuvo el presentador peruano Jaime Bayly en una alocución donde fustiga la posición de la CONAIE y de sus dirigentes, develando la misma representación estereotipada de los indígenas como entidades raciales, separadas y casi ajenas al país, con características basadas más en la biología que en la historia y la cultura.

Es una muestra más de cómo este tipo de representación, expulsa permanentemente a las poblaciones indígenas de la comunidad política y los conmina a las “cuevas” y a los “bosques”, porque su sola presencia fractura la ficción homogénea del cuerpo de la nación.

(3) “Demostremos que con la ley, con el derecho y la civilización, se vence a la barbarie”[4] sostuvo Alberto Dahik en la rueda de prensa en la que hizo pública su denuncia contra Jaime Vargas (Presidente de la CONAIE) por “terrorismo”. Y a partir de esto nuevamente salió a flote en redes sociales los calificativos del “indio bruto”, “indio estúpido”, que puede volverse “peligroso”: “el plumífero dirigente”[5]. El racismo arrincona a los indígenas. A donde van, los acompaña un campo de dominación que continúa reproduciendo una matriz de jerarquización de las poblaciones indígenas, sobre las cuales se pretende levantar un cierto tipo de ciudadanía, donde la diferencia es asumida como “barbarie”.

Fuente: Radio Temblor.

El “páramo”, las “cuevas” y los “bosques”, no son más que ejemplos concretos de cómo la “frontera étnica” persigue a los pueblos originarios como sombra al cuerpo.

La noción de “frontera” traza una distinción entre cultura “inferior” y “superior”, propias de las estrategias de racialización colonial, como indicativo que las relaciones cotidianas entre “indígenas” y “no indígenas”, están constituidas por procesos de dominación, exclusión, violencia y racismo.

 La irrupción de los “plumíferos” imaginados

La movilización del movimiento indígena en el contexto del paro nacional, politizó las fronteras de lo público y lo privado, rompiendo con un efecto civilizador de la ventriloquía, tan propia de una pedagogía estatal perversa y racista.

El denominado “diálogo por la paz”, demostró que los indígenas tienen un discurso dentro de los propios códigos del discurso de la ciudadanía del Estado nacional, y que no necesitan entidades ventrílocuas intermediarias.

El desacuerdo o descruce histórico de los pueblos indígenas con el Estado, no se basa en la incapacidad de escuchar o en la imposibilidad de pronunciar el lenguaje oficial, sino en un proceso de desigualdad estructural al que fueron y son sometidos, provocando que el 57% de su población viva en pobreza y el 18% en pobreza extrema.

Fuente: El Comercio, «Indígenas vuelven a movilizarse en Quito y se concentran en los alrededores de la Asamblea Nacional.

La marcha de miles de personas por las avenidas de Quito ocupando las calles y los alrededores de la oficialidad institucional, mostró nítidamente cómo la ortodoxia del “espacio político” -como ámbito inescrutable-, era sacada del reino de lo “natural”, para mostrar que la esfera pública también es la producción colectiva de los conflictos. La transmisión de un debate entre la dirigencia del movimiento indígena y el gobierno nacional, hizo posible aquello de que la democracia es un sistema de gobierno de lo público en público.

Este hecho inadvertido, demuestra que solo una democracia restringida y limitada, exige a los actores sociales ganar elecciones para constituirse como sujetos “autorizados” en el ejercicio de la deliberación y la crítica.

Pero la nostalgia prejuiciada de los actores en mención, sigue recreando una división simbólica que jerarquiza a los indígenas como seres “primitivos” y ahora “violentos”; donde la dominación busca constituir una lógica binaria entre quienes son parte de la polis y comprenden sus códigos, y quienes viven en un estado de naturaleza preestatal de incivilización y barbarie. Paradójico, pues en teoría, la noción de ciudadanía tendría un carácter universal y único para todas y todos; pero en la práctica, la ciudadanía, como toda construcción social, cultural y política, está atravesada por un campo de correlación de fuerzas, donde el racismo hace que ese “otro” se haga intraducible e intratable. Y es justo aquí donde nacen los monstruos de la criminalización, la judicialización y el escarnio.

Fuente: El Porteño, “Levantamiento indígena y popular en Ecuador: las fuerzas en contienda y las perspectivas inmediatas”.

Las palabras de los dirigentes indígenas son ferozmente escrutadas desde una literalidad que no repara en la necesidad de una justa contextualización, y que anula incluso la posibilidad de la aclaración.

Se omite en absoluto que la voz política del indígena, pronunciada en un contexto de movilización, no sigue las reglas del monolingüismo estatal, esencializando las representaciones de la propia protesta como “desinformada”, “manipulada” oabyecta”. No cabe duda, el racismo es una actitud política que no es innata ni natural, se construye desde el poder y se reproduce en la sociedad. La desigualdad social, la discriminación y el racismo estructural, son, como diría Jorge Enrique Adoum, parte constitutiva de este “Ecuador amargo”.

Referencias:

[1] “Los indígenas que se queden en el páramo. Discurso discriminatorio de Jaime Nebot”. Ecuador Play, 8 de octubre: https://www.youtube.com/watch?v=0yPtBAdvMPY

[2] Ver Angus, Soledad. “El costo de la paz”. Portal Corredores Migratorios, 22 de octubre de 2019: http://corredoresmigratorios.com/el-costo-de-la-paz/

[3] Ver “Jaime Bayly arremete contra los indígenas por protestas en Ecuador”. RCN Radio, 13 de octubre de 2019: https://www.rcnradio.com/internacional/jaime-bayly-arremete-contra-los-indigenas-por-protestas-en-ecuador

[4] Ver “Alberto Dahik llamó a la sociedad civil para denunciar actos violentos durante el paro nacional”. El Comercio, 28 de octubre de 2019: https://www.elcomercio.com/actualidad/dahik-rueda-prensa-denuncia-terrorismo.html

[5] Ver López, Roberto. “No plurinacional”. Diario Expreso, 28 de octubre de 2019: https://www.expreso.ec/opinion/columnas/cosmovision-indigena-interculturalidad-plurinacionalidad-actualidad-MX3231790

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Santiago Cahuasquí Cevallos
Santiago Cahuasquí Cevallos
Antropólogo. Abogado. Maestrante de Sociología Política en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales FLACSO-Ecuador. Editor de Opción S. Analista político.

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