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Las paredes se limpian, las muertas no vuelven

Esa pequeña luz es para ti. Llévala, hermana y compañera.
Cuando te sientas sola. Cuando tengas miedo. Cuando sientas que es muy dura la lucha, o sea la vida. […]
Llévala a las desaparecidas. Llévales a las asesinas. Llévala a las presas. Llévala a las violadas […]. Llévala a las violentadas de todas las formas […] Llévala y dile a cada una de ellas que no está sola, que vas a luchar por ella […]
Llévala y conviértele en rabia, en coraje, en decisión […] Llévala y, tal vez luego llegue en tu pensamiento que no habrá ni verdad, ni justicia, ni libertad en el sistema capitalista patriarcal […]
Palabras de mujeres Zapatistas en la clausura del primer encuentro de mujeres que luchan en El Caracol Zapatista

 

Kmila Daniel Vallejo Cando

Las mujeres luchamos desde que nacemos, las cuerpas feminizadas y las cuerpas gestantes igual. Todas nos convertimos en guerreras, unas son más sometidas y explotadas que otras, pero en cada uno de nuestros mundos nos toca luchar hasta que la dignidad se haga costumbre . Históricamente nos ha tocado armar barricadas, huelgas, protestas, plantones y juicios para exigir nuestros derechos, nada nos han regalado, todo lo hemos luchado con asesinadas, heridas, golpeadas, torturadas, acosadas y violadas, pero aun así seguimos en pie de lucha. Nos manifestamos de diversas formas para exigir a distintas instancias (no únicamente estatales) derechos, apelar a la justicia tradicional que casi nunca actúa en pro de defender nuestras vidas, nuestra integridad física, mental, psicológica y sexual; y reinventarnos formas de hacer justicia, de salir a protestar y de tomarnos el espacio público.

Fuente: OnCubaNews. Manifestaciones a favor de la despenalización del aborto en Ecuador. Exteriores de la Asamblea Nacional.

El estado ecuatoriano cree tener el derecho de colonizar nuestras cuerpas y no es así, sus políticas frente a los derechos reproductivos de las cuerpas gestantes nos violenta sistemáticamente. Se invisibiliza la lucha de las mujeres por pedir la despenalización del aborto en todas sus causales, y lo mínimo que el estado debería establecer es la despenalización del aborto en casos de violación, incesto y estupro.

No vamos a dejar de abortar y las cuerpas más empobrecidas van a seguir muriendo en abortos clandestinos, estas muertes son crímenes de Estado.

Las políticas públicas históricamente están en deuda con las mujeres y ello legitima la cultura de violación, el incesto, el estupro y la maternidad forzada de niñas, mujeres y cuerpas gestantes. Por eso nuestras ancestras resistieron y lucharon, las mujeres de todo el mundo luchamos, nos organizamos, nos acompañamos y resignificamos las formas de manifestar. En este, como en tantos casos las mujeres nos hallamos con algo en común: la reivindicación de nuestro derecho a ser las únicas en decidir sobre nuestras cuerpas, sobre nuestras vidas y vivirlas, no sobrevivirlas, por eso Abya-Yala está navegando sobre la marea verde.

El pasado 17 de septiembre la Asamblea Nacional del Ecuador, una vez más, nos negó el derecho a decidir sobre nuestras vidas al no aprobar las reformas al COIP referentes a la despenalización del aborto en caso de violación.

Cuántas veces esta historia se ha repetido y en todas esas ocasiones ha habido mujeres resistiendo y manifestándose de tantas formas que ninguna es más valiosa que otra, respondiendo desde diversas ideologías, contextos y abandonando firmemente el anhelo patriarcal de las mujeres “bien portadas”. Nos hemos planteado lógicas de resistencia y lucha desde nuestras trincheras, los feminismos dan cuenta de ello. La toma del espacio público, la intervención en lugares simbólicos, las pegadas, las grafiteadas, las puestas en escena, el uso de nuestras cuerpas como trinchera de lucha, y muchas otras formas de enunciarnos, le incomoda al sistema.

A los machos nuestra acción les incomoda porque ven frustrado su deseo de apropiarse de nuestras cuerpas, por eso les perturba las tetas, las capuchas, y las cuerpas de quienes no tienen cuerpos hegemónicamente “correctos” o no cumplen estándares clasistas, racistas, capitalistas y heteronormados.

Foto: Diana Maldonado. Protesta a favor de la despenalización del aborto en iglesia de Guayaquil

Nosotras le damos un sentido simbólico a nuestras acciones, que difícilmente encajan en los esquemas sexistas, machistas, “políticamente correctos”, a los cuales les importa más un bus rayado que las niñas violadas y forzadas a la maternidad. Les incomoda nuestras cuerpas cuando no están a disposición de su consumo; tristemente se nos ha intentado arrebatar los símbolos de protesta históricos, que tanto les costo a las organizaciones sociales, y tergiversando el uso de manifestaciones pacíficas quieren anular nuestras formas de enunciación, pero bueno ¿qué esperamos de una sociedad hija del estado conservador y colonizador? No esperamos nada.

Seguiremos interpelando, por una justicia que no nos revictimice, que no nos violente sistemáticamente, que tenga medidas de reparación y que sea interseccional.

No interpelamos únicamente al estado, sino a la sociedad civil; si bien se lo ha concebido como un tema de políticas públicas, esto nos atraviesa en todos los espacios en los que habitamos, el patriarcado no puede seguir decidiendo sobre nosotras y los dogmas religiosos mucho menos.

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Kmila Daniel Vallejo Cando
Kmila Daniel Vallejo Cando
Marika. Activista feminista y estudiante de antropología

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