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La bronca -anticipada- por el IESS

Foto: El ciudadano

Iván Cevallos Miranda.

¿A quién le interesa desprestigiar un diálogo para analizar la situación del IESS, antes de que siquiera empiece? ¿Quiénes se benefician de generar animadversión antes de tener una propuesta? ¿Quiénes quieren seguir ocultando la realidad del IESS para que no asomen las atrocidades cometidas? ¿Cuál “fue el estúpido” que deliberadamente confunde expectativa de vida (80 años) con edad de jubilación (¡80 años!)? ¿A quién le conviene hacernos creer que el análisis de las soluciones es independiente de la quiebra que nos dejaron en 10 años de barbarie? ¿Quién será la zarandaja que -utilizando a sus sayones- busca la pesca “a río revuelto” jugando con el descontento y manipulando la premura económica de las mayorías?

¿Quiénes fueron los fedatarios de la medida populista-electorera de cargarle al IESS la atención de no aportantes (hijos menores, enfermedades catastróficas, discapacidades), sin haber determinado el financiamiento? ¿Quiénes pusieron a sus huestes como funcionarios del IESS para sostener su proyecto político, triplicando la burocracia?

Una vez que respondan estas preguntas -sin desconocer su justa preocupación por lo que ocurre ni su derecho al pataleo- les propongo responder tres cuestiones adicionales: 1) ¿A quién le hacen el juego con tan anticipado rechazo? 2) ¿Conocen todos cómo se calcula la sostenibilidad de un sistema de pensiones sobre la base de datos objetivos? Les recuerdo que en la década de los 60, la jubilación era a los 50 años porque la expectativa de vida era de 68 y la población económicamente activa tenía una base laboral capaz de aportar con solidaridad y suficiencia. 3) Aparte de las fórmulas de cajón, que habrá que exigir cumplimiento, como el cobro de la deuda, la restitución del 40%, la recuperación de lo robado (que NO se logra de un día para otro porque hay pasos legales que cumplir), la glosa contra quienes malversaron los fondos (porque meterles presos NO RESUELVE el déficit, sólo es un acicate), la terminación de inversiones antitécnicas, el devolver al Ministerio de Salud su responsabilidad en la atención de los no afiliados (menores de 18, enfermedades catastróficas, discapacidades), entre otras, ¿tiene cada uno de ustedes -indignados amigos- una propuesta técnica, sólida, viable, para enfrentar la potencial quiebra de la seguridad social?

Foto: El Comercio

Concluyo con una reflexión: los sistemas de pensiones -aquí, en gringolandia o en la China, ahora, antes o después- se basan en datos técnicos que, a su vez, son variables según la dinámica entre aportantes y pensionistas. Ningún modelo es eterno, siempre requerirá ajustes. Que por desgracia nuestro sistema está vulnerado gracias a la ineptitud, es sólo un componente más.

Tenemos poco tiempo -quizás 2 o 3 años- para encontrar soluciones y estas empiezan con dos pasos clave: el uno, avisar a los interesados (los afiliados) la verdad de lo que ocurre, por dura que sea esa realidad, con transparencia; este pinito sólo nos permite identificar los responsables y los errores, nada más.

El segundo, dialogar, educar al ciudadano para que comprenda cómo funciona el sistema y juntos llegar a las mejores soluciones (no es sólo la edad de jubilación, hay otros elementos adicionales y quizás menos duros). Y es que la solución es matemática, no afectiva y, más temprano que tarde, la edad de jubilación deberá cambiar porque no es lo mismo sostener por 13 años a un jubilado (60 años como edad de jubilación y 73 como expectativa de vida) que hacerlo por 20 años (60 al jubilarse y 80 como expectativa de vida). Así que, queridos, a pensar y enterarse antes de aturuxar (¡qué palabreja tan gráfica! que les dejo ahí para que la ubiquen en el contexto). Hay que estar pendientes y velar por nuestros derechos, pero sin caer en el juego de los rufianes que sobreviven políticamente gracias a nuestras necesidades y desazones.

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Iván Cevallos Miranda
Iván Cevallos Miranda
Médico-cirujano. Docente universitario. Ex Director General del Hospital Carlos Andrade Marín.

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