Primer mes de gobierno de Gustavo Petro en Colombia y su amplia mayoría frágil

Primer mes de gobierno de Gustavo Petro en Colombia y su amplia mayoría frágil

Fabián Alejandro Acuña Villarraga

Ya se ha cumplido el primer mes de la presidencia de Gustavo Petro, el primer gobierno de orientación progresista en un país que desde siempre había se había inclinado por gobiernos de derecha y centro derecha del espectro ideológico.

Desde luego, las impresiones de esta primera etapa no han tardado en llegar, comentarios favorables y escépticos, de simpatizantes y contradictores, algunos de estos comentarios en tono de esperanza por una nueva orientación política en temas relevantes como el medio ambiente desde una perspectiva sostenible y con miras a una transición energética, una seguridad con sentido humano y no la tradicional orientación guerrerista heredada del prolongado conflicto interno, impulso a la educación pública y la cultura, consolidación de lo establecido en el acuerdo de paz que el gobierno anterior decidió estancar entre otras.

Desde las voces contrarias se ha hecho énfasis en la ausencia de Colombia en la sesión de la OEA que condenaría al régimen de Nicaragua por violación de derechos humanos, así como el restablecimiento de relaciones diplomáticas con el vecino país de Venezuela, y el trino del presidente en redes sociales indicando que “revivió Pinochet” ante el rechazo de la nueva carta constitucional de chile por parte de la ciudadanía.

Desde esta visión opositora se asume que la nueva diplomacia del nuevo gobierno es errática en la medida que desconoce el pronunciamiento ciudadano en Chile, rechaza la violación de derechos humanos en otros países, pero cuando se trata de Nicaragua y Venezuela hace oídos sordos.

Algunos propósitos de este breve texto son presentar un panorama de lo visto en el primer mes de gobierno de Gustavo Petro que generó grandes expectativas sociales con su llegada, teniendo presente a) que los medios de comunicación y algunos sectores que se identifican con el status quo imperante en Colombia, han buscado acentuar sus desacuerdos con el gobierno y los elementos que identifican como errores del actual gobierno, sin haber hecho un corte de cuentas a las condiciones en las que el gobierno anterior dejó al país, b) resaltar que el proyecto político del actual gobierno es contrario a los intereses de la mayoría de sectores políticos tradicionales, con todo a pesar de lo anterior, c) las fuerzas políticas tradicionales dependen del poder, por ello decidieron acompañar el actual gobierno -aunque no fuera el de su preferencia- generando un gobierno con una amplia coalición y d) esto le genera unas posibilidades, pero también unas restricciones a tener en cuenta.

  1. a) ¿Evaluación prematura?

Es tradición hacer balances en los primeros cien días, porque esto le da un margen de maniobra a los gobiernos que recién se instalan en el poder y permite un poco de claridad en su proyecto político, con todo, en este caso particular se ha querido indilgar al gobierno de Gustavo Petro varios males del país sin que terminara el periodo oficial del gobierno anterior -evadiendo cualquier responsabilidad- por ejemplo, la devaluación del peso frente al dólar, buena parte de los medios tradicionales resaltaban que se debía a la elección del gobierno de centro izquierda y al temor de inversionistas extranjeros en lugar de hacer alguna reflexión al déficit y el presupuesto debilitado que dejó el gobierno saliente.

Tal era el desgobierno del último periodo que, en redes sociales, algunas y algunos ciudadanos le reclamaban a las personas designadas en cada ministerio que comenzaran a recorrer el país (sin posesionarse) y atender las problemáticas hasta el momento desatendidas, mientras en los diferentes ministerios de la administración anterior estaban dedicados comprometer lo último del presupuesto en proyectos y contrataciones de última hora para condicionar el inicio del siguiente mandato.

Creo que el mayor ejemplo de lo anterior es que el informe final de la comisión de la verdad, producto del acuerdo de paz, fue recibido por el gobierno electo (no posesionado) y no por el gobierno en funciones para el momento.

De cualquier forma, lo cierto es que Gustavo Petro y Francia Márquez tan solo llevan un mes en la presidencia y ya le están requiriendo soluciones a la difícil situación fiscal, de desigualdad, en términos de seguridad y violencia entre otras cosas, que deja en el país el gobierno que salió.

  1. b) Todos menos Petro

Cabe resaltar que la propuesta política del actual mandatario no era la preferida por la mayoría de fuerzas políticas en el país, su elección se debió al mandato ciudadano -por una pequeña diferencia-, de una ciudadanía bastante fragmentada y en ocasiones con temores (infundados o no) ante la figura del líder de centro izquierda que además tiene en su trayectoria haber pertenecido a un grupo guerrillero que se desmovilizó y reinsertó a la vida civil de manera exitosa desde principio de los años noventa.

Gustavo Petro generó resistencia en buena parte de los sectores tradicionales, como el Partido Conservador (derecha), el oficialismo del Partido Liberal (centro-derecha) -aunque buena parte de la militancia y liderazgos de centro y centro izquierda del partido exigían una alianza con él-, otras fuerzas políticas de centro-derecha con importante representación en el Legislativo como Cambio Radical y el Partido de la U,  desde luego el oficialismo de ese momento, el Centro Democrático del expresidente Uribe (derecha), y algunos liderazgos políticos regionales de esa misma orientación que ante la imposibilidad de estas fuerzas de presentar una candidatura llamativa al electorado, terminaron siendo la opción por la que apostaron todos estos grupos políticos que gozan de tradición, fuerza y desarrollo político en las regiones de Colombia. De allí salió la candidatura que compitió la segunda vuelta con Petro.

Otros sectores que tenían alguna resistencia a la postulación de Petro eran algunas fuerzas de centro y centro izquierda (que en otras ocasiones fueron sus coequiperos) porque buscaban postular su propia candidatura, con la expectativa de superar la polarización en el país entre izquierda y derecha, y conquistar el nicho de votantes de centro que, aunque es el más amplio, también cuenta con votantes más indecisos y volátiles.

Ninguna de las candidaturas de centro fue bien valorada por el electorado y para segunda vuelta, algunos de sus liderazgos decidieron votar en contra de Petro, otros pocos, a favor, y otros, optaron por promover el voto en blanco.

Un sector importante que no tiene voto propio (sí sus familiares) pero son relevantes en la vida política, son las fuerzas armadas; importantes liderazgos de estas, emitieron pronunciamientos -participando indebidamente en política- contra la candidatura de Gustavo Petro, aunque la mayoría de la dirigencia hasta el momento, ha sido respetuosa de las instituciones -a pesar que la oposición, cada vez que puede les hace llamados a la desobediencia-.

De esta forma el escenario electoral de primera y segunda vuelta se podría resumir, todos contra Petro y su coalición de centro-izquierda denominada Pacto Histórico, que congregó una serie de organizaciones regionales, indígenas, de comunidades afrodescendientes, minorías políticas y exmilitantes de partidos oficialistas que apoyaron su propuesta política.

  1. c) El resultado menos esperado: una coalición de gobierno amplia

La coalición Pacto Histórico fue quien avaló la candidatura de Petro y Márquez, consiguió una representación importante en el legislativo, pero insuficiente para constituir un gobierno con apoyo mayoritario en el Congreso[1], por el contrario -y según lo expuesto anteriormente- se esperaba una mayoría opositora.

La cuestión es que, aunque en Colombia se cuenta con un estatuto que genera garantías a la oposición, las fuerzas políticas tradicionales y de centro derecha han bebido del poder desde siempre, dependientes de cuotas burocráticas y contratación estatal, convirtiéndolos en criaturas oficialistas sin distingo político e ideológico, cuestión que les obliga a estar del lado de quién esté en el poder así no sea de su preferencia como ocurre en la actualidad.

Con ocasión del Estatuto de Oposición, cada fuerza política en las corporaciones públicas -en todos los niveles de territoriales- deben declarar su posición frente al gobierno -que le corresponda, en este caso-. Los grupos que tienen asiento en el congreso deben manifestar si son oficialistas, independientes al gobierno o de oposición.

Aunque la posición independiente es la más cómoda, porque permite jugar en ambos bandos -según la conveniencia- extrañamente pocas fuerzas políticas optaron por este camino en este periodo.

En la oposición básicamente se encuentra el Centro Democrático bastante menguado, y la coalición de gobierno está compuesta además del Pacto Histórico, por la Alianza Verde (centro), por el Partido de la U (centro-derecha), FARC-COMUNES (izquierda) ASI (centro-izquierda) y la importante representación de los históricos partidos tradicionales Liberal (centro-izquierda) y Conservador (derecha), constituyendo lo que la prensa colombiana ha denominado la “aplanadora de Petro”[2]

 d) ¿La “aplanadora de Petro” es para el proyecto político de Petro?

No era fácil de pensar que fuerzas políticas que le apostaron tan fuerte a candidaturas diferentes a Petro, una vez este elegido, fueran a terminar en la coalición de gobierno; podía esperarse que tomaran una posición de independencia, que además, por su condición de gobierno minoritario, les necesitaba para sacar adelantes sus proyectos en el congreso, pero causó alguna sorpresa la declaración de liberales, conservadores y de la U en el oficialismo, alimentados eso sí, por una importante porción burocrática[3].

Esta coalición amplia es un resultado poco esperado, pero muy importante para que la ambiciosa agenda reformista que presentó el gobierno en campaña, se pudiera impulsar con firmeza. Sin embargo, estas alianzas suscitan grandes interrogantes debido a los antecedentes:

  • ¿Qué tan comprometida quedó la agenda de cambio amplia del gobierno con la entrada de estos opositores en campaña, oficialistas ahora en la coalición?

La propuesta política de Petro estaba encaminada precisamente a mostrarse como alternativa a la política tradicional, a quien se le atribuye los actuales males del país. Por otro lado, la llegada de las fuerzas tradicionales atenúa el miedo que generaba el proyecto político (miedo que en campaña, estas mismas fuerzas atizaron) al saber que esta alianza puede ayudar a controlar extremismos o revoluciones extremas que ya se han vivido en la región.

  • ¿cómo reciben las fuerzas alternativas y opositoras a la política tradicional que acompañaron el proyecto político de Petro desde el inicio, la entrada de estas fuerzas políticas a la coalición de gobierno?

Ha sido frecuente en Colombia que fuerzas de izquierda se dividan cuando un sector llega al gobierno (hasta el momento, los ejemplos se dieron en gobiernos subnacionales, nunca había pasado en el gobierno nacional), pero además algunas fuerzas fieles pueden interpretar que se están entregando las banderas de la lucha y se está durmiendo con el enemigo.

  • ¿se pueden considerar aliadas para el cambio social prometido en campaña?

Es evidente que la llegada de estas fuerzas tradicionales a la coalición de gobierno no se da por convencimiento político sino por conveniencia burocrática, este tipo de alianzas puede llegar a ser inestable. No es fácil definir si estos grupos políticos mantengan el apoyo cuando más se necesite para impulsar las reformas sociales, políticas y económicas que se prometieron.

Son muchos los interrogantes en términos de los apoyos políticos que deja este primer mes de gobierno, sin embargo, se puede decir, que hasta el momento el gobierno cuenta con una sorpresiva y amplia coalición mayoritaria, y no es un dato menor, ya que ninguno de los últimos tres gobiernos -incluidos Uribe I y II, Santos I y II y Duque- lograron tener un apoyo tanto apoyo en el Legislativo -su apoyo era apenas suficiente- y a esto se suma, que en este primer mes ya cuenta con el 69% de favorabilidad en las encuestas de opinión[4].

Si finalmente logra cumplir las amplias expectativas que generó y mantener-mejorar la aceptación de la opinión pública, puede ser este el factor que obligue a las diversas fuerzas políticas que hacen parte del oficialismo a mantenerse y consolidar su lugar por un prolongado periodo de tiempo, si esa aceptación decrece puede ocurrir un desgaste prematuro de esa coalición -como está pasando actualmente en Chile con su gobierno progresista- y los primeros que saldrán de la coalición serán quienes entraron contra su voluntad.

Biografia:

[1] https://razonpublica.com/acuerdo-nacional-garantizar-la-gobernabilidad/

[2] Imágenes tomadas de: https://www.lasillavacia.com/historias/silla-nacional/asi-se-acomodaron-los-partidos-tradicionales-en-la-coalicion-de-petro/

[3] https://www.semana.com/politica/articulo/la-aplanadora-de-gustavo-petro-en-el-congreso-asi-fue-la-reconciliacion-con-los-partidos-tradicionales/202205/

[4] https://www.semana.com/nacion/articulo/presidente-gustavo-petro-llega-al-69-por-ciento-de-favorabilidad-semana-revela-encuesta-del-centro-nacional-de-consultoria/202258/

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Investigador del Observatorio de Reformas Políticas en América Latina UNAM-OEA, docente de la Escuela de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UNAD-Colombia

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