Luis Chávez
Hace 18 días que comenzó el paro nacional convocado por las organizaciones campesinas e indígenas a las cuales se sumaron varios colectivos ciudadanos y personas inconformes con las políticas neoliberales y de retroceso en materia de derechos del mal llamado “Gobierno del Encuentro”.
¿Por qué se originó esta jornada de paralización? Las organizaciones campesinas e indígenas toman esta decisión tras agotar el dialogo con el gobierno, luego de haberse reunido por cuatro ocasiones con el presidente Guillermo Lasso y sus representantes, sin que de estas reuniones se hayan cumplido los acuerdos alcanzados tras un año de diálogos, lo cual significó una tomadura de pelo para el pueblo y desembocó en esta medida de hecho.
Han sido días muy convulsionados por la efervescencia de las movilizaciones en las calles de Quito y a nivel nacional, los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden han dejado como resultado víctimas mortales, varios heridos, desaparecidos y cientos de personas detenidas producto de una brutal represión llevada a cabo la policía nacional y las FFAA en confabulación con el gobierno de turno.
Desde que inició esta medida de hecho me ha tocado hacer casa oficina en el partido donde milito, así como en uno que otro punto de paz destinado como albergue temporal, por no poder llegar con facilidad a mi casa en vista que vivo al sur de la ciudad de Quito y las vías de acceso están totalmente cerradas por los manifestantes. Esto me ha permitido interactuar más con los comuneros y entender el porqué de su lucha, he conocido decenas de historias de vida contadas por los compañeros, quienes han dejado todo por venir a exigir el respeto a los derechos de todos los ecuatorianos. Historias desgarradoras, como por ejemplo, producir la tierra y no obtener ninguna ganancia de este trabajo sacrificado, no tener acceso a créditos para la producción y tecnificación de sus tierras, no tener acceso a una atención integral de salud y educación de calidad para sus hijos, un abandono total por parte del Estado al sector agrícola y ningún reconocimiento y apoyo a su importante labor.
A lo largo de mi recorrido por el centro norte y sur de la ciudad de la ciudad de Quito, ya sea acompañando a los dirigentes a sus asambleas o reuniones para escuchar la voluntad de las bases, retirando donaciones de amigos, vecinos y ciudadanos que desean apoyar a nuestros hermanos campesinos e indígenas que se encuentran albergados en los distintos puntos de acogida y sitios de paz, pero no pueden llegar a los centros de acopio, o activando y coordinando la cocina comunitaria, una de las primeras que se activó en el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE) y sigue en funcionamiento; me he topado con personas maravillosas, con un conocimiento tan claro de la realidad, así como de la situación actual del país.
Pese a no haber pisado ninguna aula universitaria, son más lúcidos que quienes nos gobiernan, además tienen propuestas para mejorar su situación, a lo cual el gobierno se hace de oídos sordos.
Mi jornada comienza temprano recibiendo a los compañeros y voluntarios que se suman a la cocina comunitaria, si falta algún ingrediente del menú, cilindro de gas o lo que sea ver la manera de conseguirlo en coordinación con todo el equipo, apoyar en la cocina cuando no tengo ninguna actividad en agenda, acompañar a los dirigentes de las organizaciones sociales afines a nuestro partido a sus reuniones, ruedas de prensa, marchas y recorridos, no descuidar mis labores en el PSE, ir a entregar comida y donaciones de ropa en los distintos sitios destinados como albergues temporales, en fin, esta labores terminan a altas horas de la noche.

Pero no todo ha sido fabuloso, he sido testigo del brutal maltrato y represión por parte de las fuerzas del orden que están llamadas a proteger y brindar seguridad a los ciudadanos del campo y la ciudad, sin que esto suceda. Todo lo contrario, han sido los inquisidores de esta jornada de movilización. He sido testigo y víctima de estos actos de represión, citando dos de ellos: 1) la arremetida de la policía a la Casa de las Culturas durante el desarrollo de la asamblea de las organizaciones sociales, sin importarles que había mujeres con niños en brazos, menores de edad, personas adultas mayores, arrojaron bombas lacrimógenas adentro de este sitio de paz asfixiando a quienes estábamos adentro del ágora ese momento; 2) Un cobarde ataque por parte de dos sujetos en una moto sin placas mientras entregábamos unas donaciones de ropa y alimentos a los compañeros de una comunidad amazónica, cuando llegamos al sitio descubrimos que estos individuos estaban fotografiando y haciendo videos de las personas que ingresaban a la Universidad Politécnica Salesiana, al sentirse delatados se pusieron nerviosos y se retiraron. Luego de contados minutos volvieron y dispararon contra nuestra humanidad con una arma de fuego, no hubo heridos por suerte, pero fueron momentos de terror, nos llevamos un gran susto, pese a ello no nos amedrentarán, continuaremos apoyando a nuestros compañeros campesinos e indígenas y brindando nuestra ayuda humanitaria y totalmente desinteresada.
Para terminar este articulo me permito destacar la importante participación de las mujeres en el marco de esta lucha social, ahora no solo colaboran en la preparación de alimentos y el cuidado, sino que también están en las tarimas incentivando a la gente y son parte de las mesas de coordinación y decisión, es un avance significativo y muy importante.
“Lo más revolucionario que una persona puede hacer es decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo” Rosa Luxemburgo
Sociólogo por la Universidad Central del Ecuador (UCE).
Militante del Partido Socialista ECUATORIANO (PSE), Integrante del Comité Ejecutivo Nacional. Activista y defensor de los Derechos Humanos y de la Naturaleza.
