Sougand Hessamzadeh Cuando tenía 11 años viajé a Irán con mi papá. El viaje fue larguísimo, nos tardamos 27 horas, incluyendo una escala en Bonaire y otra en Ámsterdam, viajamos en KLM, la aerolínea holandesa de los aviones albi celeste. Aterrizamos en Tehrán. Estaba cansada e inquieta, ya quería bajarme
