Una LOC en beneficio de los monopolios de la comunicación
febrero 1, 2019
¿Se debe concesionar las empresas estratégicas del estado?
febrero 7, 2019
Mostrar todo

La cuarta revolución industrial en un pequeño país del capitalismo marginal

Jimmy Eduardo Marchán Brito

EL MUNDO ACTUAL Y LA CUARTA REVOLUCION INDUSTRIAL

Están en proceso de difusión, en todo lugar, los conceptos que giran alrededor de la cuarta revolución industrial. Algunos hablan de ella en términos optimistas, aduciendo que no solo es una revolución tecnológica y económica; sino que llega al punto de ser una revolución del hombre, algo así como la emergencia de un “hombre nuevo”, más consciente y más informado de lo que hubiera podido ser en el pasado.

Sin embargo, algunos otros, hablan en términos más pesimistas y hacen notar que la parte central de la cuarta revolución industrial es la parte tecnológica; y que el sentido en el que esta transcurre, la hace ser un claro mecanismos de eliminación del empleo, pues hace que los ingenios tecnológicos -las máquinas y sus programaciones- vayan reemplazando rápidamente a los antiguos operadores humanos.

Basta para esto con el ejemplo que usa Robert W. MacChesney en su libro “La gente se prepara : la lucha contra una economía sin empleo y una democracia sin ciudadanos”, en el que se muestra cómo la empresa que en los años 80 del anterior siglo, líder en el ramo de la visión, era Kodak; y cómo ahora, esa misma empresa, luego del surgimiento de la imagen y la fotografía digital, casi ha desaparecido completo. Ahora la empresa líder en el ramo es otra, nada más y nada menos que Instagram.

En la década de los 80, Kodak llegó a tener alrededor de 300.000 empleados a nivel mundial, y mantenía una estructura que parecía ser absolutamente inexpugnable.

Sin embargo, tres décadas después, se ha convertido en una empresa insignificante y casi no genera empleo. Pero tampoco genera empleo quien le sucedió en el liderazgo del sector, Instagram, pues a pesar de tener mayor valor de mercado y mayor expansión[1] que su predecesora, en realidad emplea tan solo 50.000 personas, es decir algo mas del 10 % de las personas empleadas en su momento por Kodak.

Para los pesimistas, este es el verdadero sentido de la cuarta revolución industrial, que genera mucho menos empleo pues los medios tecnológicos que desarrolla y de los que dispone, eliminan aceleradamente la necesidad de trabajo humano en una empresa.

El ejemplo de estas dos empresas es solo una muestra de lo que seguramente está pasando en todo el mundo. Esto es corroborado por los estudios de la Confederación Internacional Oxfam, que afirmaban que en el año 2017, las 8 personas mas ricas del mundo tenían más dinero que los 3.500 millones de personas más pobres del planeta; y que tan solo en 25 años acudiremos al nacimiento del primer billonario de la Tierra, quien quisiera gastar su fortuna total, le tomaría alrededor de 2.738 años hacerlo, gastando un millón de dólares por año.

¿Por qué la cuarta revolución industrial provoca esto? Es simple, porque al ir reemplazando la cantidad de empleados, y no la calidad de empleados, por ingenios electrónicos y mecatrónicos, la ganancia obtenida por las empresas se empieza a acumularse en las manos de los propietarios de estas. Todo lo que no tienen que pagarle a sus antiguos empleados lo van incorporando a su propiedad, transformando el empleo en propiedad de los capitalistas. Esto es lo importante, el capital tiene una mutación en este momento.

La porción tradicionalmente dedicada al sostenimiento del empleo, y por ello a la reproducción de la vida, se está transformando en nueva propiedad del capitalista; y gran parte de esa propiedad son los propios ingenios electrónicos y mecatrónicos, que a su vez crean más adelanto tecnológico y esto, para cerrar el círculo, produce nuevas disminuciones del empleo y mas concentración de la propiedad.

Es un círculo perfecto y sin salida, nada se escapa de él, con excepción del empleo. De seguir la tendencia, pronto el planeta entero se dividirá entre unos pocos con ilimitadas capacidades económicas[2] y hordas de personas sin casi forma de sobrevivir. Este escenario apocalíptico, solo parece tener una variable posible, que es la democratización de la propiedad, ya no la generación de empleo; pues la ganancia actual, el plusvalor creado, se transfiere de manera casi directa solo a la población propietaria. Ampliar esa población es el deber histórico actual de la clase obrera, de los proletarios del mundo. Hasta ahora, estos últimos solo han luchado por la expansión del empleo o por el dominio de las estructuras políticas[3]. Hoy se impone una lucha que asegure la propiedad y el control político de los Estados.

NO TODO ES IGUAL: EL CASO DEL CAPITALISMO MARGINAL

En medio de esto, y como siempre ha sucedido a lo largo de la historia, existen espacios centrales en el proceso de desarrollo del capitalismo, que a la cuenta y en este momento, acaparan al antiguo primer mundo y al ya desaparecido segundo mundo[4]. Pero también existen los espacios marginales o subsidiarios, profundamente sujetos al centro, pero con eventos y estructuras de resistencia[5].

En estos espacios periféricos es donde se acumulan la falta de tecnología, la falta de desarrollo social, la falta de desarrollo económico. Donde se concentran los pobres y desposeídos del mundo[6] y donde la dinámica de la cuarta revolución industrial es singularmente distinta. Acá, en el tercer mundo, en el mundo en desarrollo, es donde aún la tecnología no desplaza por completo al empleo y donde este se limita por la dimensión del salario. Es decir, aquí no se acumula el capital y la propiedad principalmente en base del desarrollo tecnológico, aunque el desarrollo de este tipo avanza y esta ligado a los procesos del primer mundo; pero con unas distancias muy grandes de por medio. Aquí el capital se acumula, principalmente, mediante la extracción de la mayor parte de las tasas de ganancia desde quienes generan plusvalor, los obreros y trabajadores, hacia los dueños del capital, a través de la venta de los productos en el exterior. Por esto último es que no interesa si el trabajo es mal remunerado, porque la venta de las mercancías no es acá, porque el retorno de las mercancías hacia su forma en dinero no depende de compradores internos. El famoso ciclo del capital ya expresado por Marx de: mercancía – dinero – mercancía, no depende, como en el mundo clásico, de los mismos obreros que generan con su trabajo las mercancías; sino de compradores externos que inyectan dinero, creado externamente, hacia las economías marginales. Es como si, para ponerlo en ridículo, una civilización marciana comprara todos los bienes industriales de los EE.UU. Bajo ese esquema, los norteamericanos morirían de hambre, con la sola excepción de los capitalistas que, por supuesto, ya no se sentirían muy estadounidenses y anhelarían vehementemente su traslado a Marte.

Pero esta condición ofrece también ventajas, para quienes pelean por un mundo más justo y equitativo. Permite la permanencia de espacios independientes de creación económica que dependen por completo del mercado interno, que no incorporan masivamente tecnología, que la reemplazan con caudales enormes de mano de obra y que crean ciclos cerrados de acumulación que llegan a ser incluso solo familiares.

¿A que me refiero con esto último? Pues al famoso y muy conocido mecanismo de uso de la fuerza de trabajo familiar sin remuneración salarial de su trabajo. Miren, una familia en el campo de cualquier país latinoamericano, y en especial de aquellos con un fuerte componente indígena, trabaja parcelas de tierra agrícola solo con los miembros de la propia familia, a los que no se les paga un salario, con los que no se monetariza la relación laboral y que reciben como único pago los bienes necesarios para su subsistencia física; mientras el resto del plusvalor creado se acumula, aunque sea en muy pequeñas cantidades, en propiedad y en educación de cada familia[7].

Esos micro procesos económicos son los que mantienen con vida a decenas de miles de personas que están por completo por fuera del vértigo del capitalismo y que crean micro economías  que, al menos en el caso ecuatoriano, tienden a la expansión, a pesar del permanente acoso de una agricultura industrial enfocada hacia exportación, que siempre le disputa espacios físicos de dominio.

Hay que puntualizar en este momento, que esta economía, a la que aquí en Ecuador se la llama Popular y Solidaria, se genera y se expresa básicamente alrededor de lo agrario y en alguna medida en cierta conversión industrial de lo agrario.

Esta economía subsiste en base de aquello que el mundo del capital no apetece pero que es indispensable para grupos humanos de economía muy pequeña, que hacen de ella su manera de subsistencia.

En el caso ecuatoriano, esto ha conducido al desarrollo de varios mecanismos de permanencia, desarrollo y expansión de estas mini economías, que vamos a tratar de detallar a continuación y que son: territorial, productiva, política y financiera.

El primer mecanismo, el territorial, guarda una profunda relación con los espacios geográficos y ecológicos del país. Por un lado, tenemos las llanuras aluviales que se presentan en la costa ecuatoriana, en especial, alrededor del Río Guayas, que mantienen una profunda vocación agrícola y que son perfectas para el desarrollo de cultivos intensivos por su homogeneidad geográfica[8], climática y de pluviosidad. Por otro lado, encontramos las regiones de bosque amazónico muy húmedo y con una generalizada infertilidad agrícola[9], que no soportan cultivos permanentes y que necesitan de una gran diversidad de cultivo para prosperar en espacios muy limitados y estructurados, como islas en medio de un mar de bosque, de lo cual obtienen un menor lixiviamiento[10] de sus capas fértiles, que es causada por la gran pluviosidad de estas zonas. Finalmente, tenemos las regiones andinas en las que se encuentran toda la serie de montañas y volcanes que los ecuatorianos conocemos, y en donde existen pequeños, pero muy fértiles, valles entre esas montañas. Valles que son aptos para la agricultura, pero no de gran escala, debido a su dimensión y a los desniveles y distintos pisos ecológicos que mantienen en su interior.

Es en este contexto, en donde históricamente se han prácticamente estructurado dos distintas estructuras agrarias. La primera, hoy en día dedicada casi exclusivamente a la agroexportación, acapara todo el territorio de sabanas aluviales de la costa ecuatoriana. Ahí es donde se extienden los grandes cultivos de banano, arroz, caña de azúcar, camarón[11] y palma aceitera, que son la base de los grupos económicos antiguos y actuales del Ecuador.

Estos monocultivos tienen el único fin de estructurar un cultivo y economía a escala, suficiente para abordar mercados mundiales. De esta manera es como el país ha llegado a ser el primer exportador mundial de banano y de esta manera es como obtiene su provisión de divisas en el mercado mundial. Alrededor de esta realidad inicial, es donde se han desarrollado, paulatinamente, todas las demás actividades, extractivas y no extractivas del país, con la sola y gran excepción del petróleo.

La segunda estructura, en cambio, gira alrededor de la sierra ecuatoriana y de sus pequeños valles internos, en donde es inviable una agricultura a gran escala e intensiva, y donde se han desarrollado formas de agricultura tradicional que son las que sostienen el consumo interno del Ecuador. El blindaje eterno de nuestro país contra las crisis, ha sido siempre este sector, pues permanentemente termina siendo el último recurso que mantiene alimenticiamente a los ecuatorianos.

Es conocida en el país la creencia de que somos un territorio fértil y premiado por Dios, pues finalmente nunca nos faltan por completo los alimentos. Pues esta es la explicación de eso.

La “mano de Dios” se expresa en sus agricultores pequeños y medianos, y en su gran variedad de productos cultivados.

La amazonia se adosa a esto y llega a ser la expresión agrícola no intensiva más radical que existe en el Ecuador.[12]

Esto nos lleva a ver cómo estos dos sistemas, siempre en litigio, han estructurado una forma agraria binaria en el país, sin que desgraciadamente exista conciencia plena de eso y sin que se desarrollen políticas e inversión estatal hacia los dos sectores.

En realidad, el primer sector, el agroexportador, siempre es el único beneficiario de esas políticas y el segundo siempre soporta la ofensiva y la agresión de un poder y unas elites que deberían dar gracias por su existencia.

El segundo mecanismo, el político, se ha desarrollado alrededor de esta realidad. Desde los periodos de resistencia indígena, hasta los periodos de rebelión que empiezan en los años 60 y culminan en los 90, han sido las poblaciones no implicadas en el negocio agroexportador las resistentes al poder constituido y las que han logrado periódicamente darle un vuelco a la política ecuatoriana.

En el último periodo, que viene desde inicios de los 90, se han sucedido levantamientos indígenas, empoderamiento de las organizaciones indígenas y campesinas, luchas territoriales, declive de organizaciones y hoy, aparentemente, redefinición y reconstrucción de estas, luego de la gran traición que constituyó el correísmo, al cual se miraba, al inicio, como la solución final en contra de los terratenientes y el extractivismo.

La verdad sea dicha, el gobierno de Rafael Correa Delgado, logró lo que ningún gobierno de derecha o ultraderecha en el pasado: desarticular y asesinar a la organización indígena – campesina, al igual que a cualquier otra manifestación popular en el Ecuador.

Sin embargo, el ave Fénix existe, y ahora emerge algo nuevo desde sus cenizas, aún incipiente, pero con probabilidades de mayor sincronicidad que en el pasado.

El tercer mecanismo es el financiero. Extrañamente estas microeconomías generaron poco a poco, pero sostenidamente, toda una estructura paralela para la financiación de sus actividades. Empezaron con muy pequeñas cooperativas, que mantenían un flujo de dinero hacia los productores básicamente agrícolas de la sierra; pero que luego se expandió hacia todo el país, y que tenían unas singularidades muy especiales. Por ejemplo: le cobraban a sus socios por un crédito, en algunos casos, hasta el 10 % de interés, lo cual en la banca formal sería considerado como agiotismo[13], lo cual se explicaba porque al ser relativamente pocos asociados, ese interés tan alto llegaba a sus mismas manos lo cual lo convertía al mismo tiempo de interés, en mecanismo de ahorro del grupo. Por esto, las cooperativas crecieron geométricamente en poco tiempo. Hoy son una gran parte del sistema financiero del país y siguen apostando, en su mayoría, por la economía popular y solidaria, que es también campesina, artesanal y políticamente incorrecta.

Recuerden que en el principio hablábamos de la gran estructura de la cuarta revolución industrial, pasamos a la identificación de espacios que por ser tan pequeños y paupérrimos, se salían del control del sistema. Vimos como esto ha sido siempre la salvación de este país. Vimos los intentos políticos fallidos hasta su máxima expresión en el correísmo y ahora, solo nos falta imaginar y soñar, porque como dice la “teoría cuántica”[14], los sueños y la acción posterior crean el mundo. Solo nos falta tomar definitivamente el poder porque nos asiste la razón, la razón campesina, indígena, montubia, negra de este singular país de capitalismo marginal.

REFERENCIAS

[1] Al momento se dice que Instagram llega a tener 1.000 millones de usuarios por mes y su valor de mercado, a pesar de no ser una empresa independiente de Facebook, es de 100.000 millones de dólares

[2] Dentro de ellos, hay que aclarar, no solo están los capitalistas en sí mismos; sino también las elites gobernantes que les dan sostén político y social, y los muy ilustrados y formados nuevos obreros electrónicos y mecatrónicos que se van generando en las actuales capas medias de la población mundial.

[3] Bajo la modalidad que corresponda según el tiempo, a veces violentamente con procesos de asalto al poder y a veces en medio de mecanismos político – democráticos que aseguren el control de Estados para movimientos sociales ligados a los proletarios.

[4] Hay que recordar que el segundo mundo vio la luz con la URSS y que esta creó una esfera de influencia que se extendió por Europa Oriental y Asia. A la caída de la URSS, el primer mundo absorbió de varias maneras a este antiguo segundo mundo.

[5] Las estructuras siempre más resistentes en estos espacios son, indudablemente, las culturales. No son tanto las sociales y económicas que en general giran alrededor del centro por interés de coherencia económica o social. Las estructuras nacidas en la cultura de los diferentes grupos humanos del planeta son las que mas resisten la absorción y la instrumentalización que se genera en el centro.

[6] Nótese que, hasta hace menos de 200 años, la acumulación de pobreza no estaba relacionada con espacios territoriales completamente definidos, de hecho se la podía encontrar en el mismo centro del capitalismo mundial, en Europa y en América del Norte; pero actualmente, la pobreza más grande se acumula en algunos sitios de Asia, en América del Sur y Central y, principalmente, en el África. Es a partir de los procesos de colonización del siglo XIX, que ese proceso empieza a volverse claro. La extracción acelerada de riqueza, desde el mundo aún no capitalista hacia el centro del capitalismo mundial, consolida esa tendencia.

[7] Es conocido que la inversión básica de las familias campesinas en el Ecuador se da en alimentación, vestimenta, salud y educación; sin embargo, solo se puede considerar que existe un proceso de pequeña acumulación en la educación, que se suma a la pequeña propiedad mantenida en tierra o en vivienda, porque la alimentación, la salud y la vestimenta son medios de reproducción de la vida que desaparecen inmediatamente después de su uso y que no crean proceso alguno de acumulación.

[8] Con la sola excepción del norte de la Provincia de Esmeraldas, en donde empieza la región del Choco que se extiende hasta Colombia y que mantiene condiciones de humedad, pluviosidad y suelo, que la hacen diferente.

[9] Existen diferencias relativas entre varios sectores de la Amazonía del Ecuador, pero en general, son lugares poco aptos para el desarrollo agrícola. Existen zonas como las del valle del Upano (Provincia de Morona Santiago) que mantienen una fertilidad mayor, lo cual propició el surgimiento de varias culturas en la zona, en especial los shuar; así como existen zonas mucho menos fértiles como son las ubicadas en las provincias de Pastaza, Orellana o Sucumbíos.

[10] Proceso de escurrimiento de la capa fértil de suelo por exceso de pluviosidad y falta de cobertura vegetal.

[11] El caso del camarón es muy singular pues además de ser un monocultivo de una especie animal, implica una transformación aún más radical del entorno ecológico de las zonas que aborda.

[12] Mientras en la sierra los policultivos cuentan con una media de 10 – 15 productos interrelacionados y cultivados; en la Amazonía esa media llega a ser de 25 – 30 productos, como se logra notar claramente en sistemas de cultivo como el Aja Shuar.

[13] Chulco

[14] No en su interpretación morenista

Comparte:
Jimmy Marchán
Jimmy Marchán
Antropólogo por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Maestrante en Cambio Climático por la Universidad Andina Simón Bolivar (UASB). Experto en culturas amazónicas y Vicepresidente de la Conferencia Plurinacional e Intercultural de Soberanía Alimentaria (COPISA).

1 Comment

  1. Sergio George dice:

    tremendo trabajo, muy difícil de refutar, pero hay siertos lapsus, Correa no desarticuló al mobiento indígenas, desarticuló a los pseudos dirigentes indígenas esbirros de la oligarquía, al contrario, Correa fortaleció la clase propiamente indígenas mejorando la calidad de la educación y dándole mayor dignidad, en cuanto al capitalismo, el panorama es apocalíptico, trae en su seno el germen de su propia destrucción, y a la velocidad actuación si no se acoge a los consejos del COMUNISMO el desastre está a la cuenta de la isquina

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *