Edición N. 49, abril 2014

 

 

Opción S cumplió, el mes pasado, cuatro años de hacer llegar a miles de ciudadanos y a las organizaciones sociales del Ecuador, nuestras reflexiones que constan en un periódico mensual y una revista anual remitidos por correo electrónico y ejemplares impresos.

Nuestro propósito inicial fue el de contribuir, desde la óptica crítica de la izquierda, al análisis de los  problemas de la coyuntura, sin convertirnos en voceros oficiales de la corriente opositora a la dirección del Partido Socialista que, tergiversando la inicial línea de “apoyo crítico al gobierno de Correa”, ha devenido, con apoyo del CNE, en una camarilla antidemocrática que asaltó la dirección partidaria en Guaranda, para convertirse en un instrumento de apoyo incondicional al régimen a cambio de obtener réditos personales en cargos burocráticos y parlamentarios, sin defender una plataforma de transformaciones vinculada a los sectores sociales, a los que históricamente hemos estado ligados, y sin exigir, por lo menos, el esclarecimiento y sanción a los responsables de la muerte trágica de Guadalupe Larriva, Presidenta del PS y Ministra de Defensa Nacional.

 

Luego de los acontecimientos del 23 de febrero y de la audacia de los oportunistas que plantean la “reelección presidencial indefinida”, tesis extraña a la tradición democrática del socialismo adoptada a espaldas de la militancia, que hizo todo el esfuerzo para obtener una importante representación electoral en los GAD, aunque a veces con alianzas por demás insólitas, enfrentando al sectarismo oficial, hemos decidido contribuir con nuestras reflexiones en este periódico, para, de manera colectiva, levantar, en el menor tiempo posible, la política y la organización del socialismo revolucionario a nivel nacional, con la finalidad de encontrar, conjuntamente con las fuerzas sociales y políticas de izquierda enfrentadas al gobierno, una alternativa de unidad de izquierda que impulse la lucha social y la construcción de un programa y de una propuesta política de real transformación que esté perfectamente diferenciada de las nuevas y viejas opciones conservadoras que pretenden, con el autoritarismo y el diversionismo ideológico y publicitario, modernizar y perennizar la dominación capitalista en nuestro país, profundizando las inequidades sociales, raciales y de género y la depredación del medio ambiente.