Edición N.73, mayo 2016

Ante la grave crisis económica que enfrenta el país, como resultado de los desaciertos de la política económica del régimen y de los factores externos e internos ocasionados por el desplome de los precios internacionales del petróleo, la revalorización del dólar y el reciente desastre natural, el gobierno ha incrementado su irresponsable actitud de provocación que pone en peligro la estabilidad democrática. La expedición de nuevas cargas tributarias que afectan a la mayoría de la población; el débito arbitrario de fondos del ISFFA, -encontrándose vigente un contrato suscrito por cercanos colaboradores del gobierno-; la eliminación de agregadurías militares en las principales Embajadas  del país en el exterior y la supresión de los edecanes del Presidente, tiene   seguramente la finalidad de conseguir una reacción institucional de las FFAA, para que  éstas depongan al régimen y de esa manera esconder la incapacidad del Ejecutivo  para enfrentar la crisis sin mermar su supuesta popularidad.

Además, el régimen se descompone cuando comienza a ponerse en evidencia la corrupción y el  nefasto manejo del gobierno de su sistema de contratación pública, que involucran a la gran obra pública nacional y al alegre manejo de cuantiosos recursos del país que no han sido auditados y que han sido despilfarrados con sobreprecios, contratos con dedicatoria y a dedo, para beneficiar a allegados y a ciertas empresas extranjeras.

Se va desenmascarando a altos funcionarios del régimen que, más temprano que tarde, serán identificados cuando los empleados de bajo nivel o sus conexiones internacionales los delaten y los pongan a disposición de los tribunales y de una justicia que se encuentra manipulada y controlada, pero que no le quedará más que actuar a pesar del encubrimiento oficial y las consignas.

Para detener la avalancha, altos funcionarios del régimen dan versiones inverosímiles; descargan las culpas sobre personas sin mayor poder y para garantizar su silencio les acusan de nimiedades para que no descubran la enorme corrupción y saqueo de fondos públicos. El pueblo ecuatoriano no puede mirar con impasividad estos bochornos hechos y deberá movilizarse para exigir sanción ejemplar a los responsables del desastre nacional!