Edición N.72, abril 2016

Dos graves denuncias de corrupción han sacudido la conciencia nacional: delatores en Brasil han dado pistas concretas sobre sobornos realizados por una empresa constructora en el Proyecto Baba y un consorcio internacional de periodistas han puesto en evidencia, que existen decenas de empresas “offshore” conformadas por el consorcio panameño Mossack & Fonseca y otros, para encubrir labores ilícitas de connotados personajes del país.

 

Quienes gobernaron el Ecuador hasta el 2007 asociaron la construcción y financiamiento de grandes obras públicas (carretera Méndez-Morona; trasvase a la Península; Hidroeléctrica San Francisco, etc., etc.) a un esquema de corrupción, en el que el ofrecimiento de financiamiento estaba asociado a falsos concursos y a adjudicaciones arregladas a las empresas del país que otorgaba el crédito. Una vez que obtenían contratos sobredimensionados, escandalosamente incrementados con valores adicionales, se encargaban de simular pagos millonarios por supuestos estudios u otros gastos para esconder sobornos a altos funcionarios, utilizando empresas camufladas en otros países o en paraísos fiscales a nombre propio  o de testaferros.

Durante el gobierno de  Rafael Correa no cambiaron los procedimientos  de contratación de la gran obra pública nacional. En los proyectos Baba, Manduriacu, Dudas-Mazar, Coca Codo Sinclair, Collas, etc., en los que intervinieron las mismas empresas brasileñas de antaño y también empresas chinas, se comenzó con estudios costosos pero manifiestamente deficientes para justificar incrementos desmedidos; se realizaron adjudicaciones discrecionales o a dedo y, en casi todos esas obras, los costos finales duplicaron su valor. La denuncia de sobornos en el proyecto Baba no ha motivado la más mínima investigación oficial, si bien la Contraloría  detectó responsabilidades civiles y penales en funcionarios de segundo orden. En el caso Manduriacu, las denuncias de la Comisión Anticorrupción fueron archivadas por el Fiscal y la Justicia. Correa y sus colaboradores convocan repetidamente a denunciar y cuando alguien lo hace lo agreden, persiguen, enjuician y bloquean la investigación…

Las revelaciones que se esperan sobre sobornos en Ecuador por parte de las empresas brasileñas; la identificación en los “Panama papers” de empresas adquiridas por funcionarios chinos y los procesos que se siguen en ese país contra  funcionarios deshonestos, constituyen una esperanza para que se pueda identificar a quienes en los gobiernos de turno se han enriquecido con la corrupción. La verdad y la justicia tardan! Ojalá termine la impunidad!