Entrevista a Jorge Guamán, Prefecto ganador de Cotopaxi por la Unidad de la Izquierda MPD - PACHACUTIK

 

¿Cómo evalúa los resultados de las últimas elecciones donde Alianza País sufrió una considerable derrota?

Hemos vivido una etapa de transiciones. La primera fue la de la felicidad de todos y todas con un proyecto vinculante de los sectores sociales y de izquierda, cuya agenda y banderas de lucha fueron tomadas por el movimiento oficialista. Esto ocurrió hasta la Asamblea Constituyente. No obstante, esa tendencia no se fortaleció dentro de Alianza País y comenzó un alejamiento. En el ámbito político electoral hubo, además, un distanciamiento de los propulsores del proceso; de la gente formada, académicos e intelectuales. Se quedaron solo con la gente que defiende un espacio de trabajo, que no está adecuadamente formada, ni es políticamente coherente, lo que impidió a AP desarrollar una política organizativa de las bases en las provincias, cantones y parroquias. Por eso, el resultado que han obtenido.

 

¿Qué otros factores considera usted que pudieron influir en el resultado electoral?

Tres elementos básicos. El primero fue el pensar que nadie más que ellos son revolucionarios… esa actitud molesta y cansa. El segundo factor es la carencia teórica y práctica que sustente que ellos están haciendo una revolución; lo único que se hace es repetir eslóganes y discursos. Súmese a esto, por supuesto, la intromisión del gobierno en el intento de destruir el movimiento social, pensando que las organizaciones sociales, las que tenemos historia, fácilmente nos íbamos a desarticular. Más bien, en vez de desarticularse, éstas se han unido en base a mucho esfuerzo. Creo que está visible la reacción social, orgánica y estructurada que tenemos, en el caso nuestro, del Movimiento Indígena, como de otras organizaciones que son parte de la izquierda histórica en el país.

 

 

¿Qué pasó en Cotopaxi?

En general hubo una interesante reacción ciudadana, en el sentido de castigar a los malos políticos. Aquí, el castigo fue por traición, por cambio de camiseta, por no ser coherente con el movimiento Indígena. Fue, también, un castigo al oportunismo. Eso no ha sido visto bien por los ciudadanos aunque ella, mi ex contendora, esté con el presidente, gobernadores, ministros...la población democráticamente ha reaccionado y ha dicho basta de las malas prácticas políticas, basta de esa gente que solo piensa en el individuo y no en un proyecto político para las mayorías.

 

¿Cómo va a impulsar un proyecto alternativo de provincia?

Lo primero, respetar la Constitución. El estado, como tal, llama a desarrollar la interculturalidad y la plurinacionalidad y a encaminar un real buen vivir, y así lo vamos a hacer. Por supuesto, con la participación ciudadana; respetando a las organizaciones sociales, incorporando a estudiantes, a académicos, a analistas, a los barrios, a las amas de casa, trabajadores, mujeres, etc. Aspiramos a que todos estos sectores se involucren para, juntos, apoyar a la recuperación de la identidad de la provincia, que los cotopaxenses sintamos orgullo al cantar nuestro himno, al asumir nuestra bandera, defender nuestro territorio.

 

¿Cómo ve hacia futuro la unidad política de las izquierdas?

Esta no es una unidad que nació hace dos, ni tres meses o por campaña electoral. Ya cuando estuve de Coordinador Nacional de Pachakutik, tratamos el tema; luego, hicimos la bancada de izquierda y aquí, en Cotopaxi, impulsamos la unidad con otras vocaciones: respetarnos, unirnos en la diversidad, ser más democráticos, innovadores, modernos, tolerantes. Por eso creo que más allá de la 15, o la 18 hay un buen escenario para empezar a caminar hacia un proyecto nacional sólido. Ojalá que la izquierda unida en Cotopaxi sea un referente para el país.