Entrevista a Jaime Breilh, Rector de la Universidad Andina Simón Bolívar

Edición N.79, noviembre - diciembre 2016

Doctor Breilh ¿a que atribuye su amplio triunfo en la consulta interna en la UASB?

El amplio respaldo que recibí de los tres estamentos universitarios fue ante todo una respuesta de defensa de la autonomía un reconocimiento de una campaña limpia, propositiva y alegre y desde luego la aceptación de mi propuesta de gobierno que propuse llevar adelante bajo una reafirmación del pluralismo y la democracia como instrumentos fundamentales de mi gestión.

 

¿Su triunfo debe entenderse como una derrota de los intentos del intervencionismo?

Mi triunfo fue el triunfo de la dignidad universitaria. Mi postura crítica al poder –que no es lo mismo que a un gobierno determinado- proviene de mi formación académica contraria a cualquier sometimiento, más aún cuando creo que toda Universidad debe tener una postura de contribución a la reflexión crítica, plural y democrática de los grandes problemas del país.

La opinión pública respaldó entusiastamente su postulación, ¿Qué circunstancia provocó aquello?

La opinión pública -expresada en las voces de editorialistas de los diversos medios de comunicación del país- y la ciudadanía asumieron como suyo los problemas de la UASB. Miraron sorprendidos, por decir lo menos, la injusticia del poder frente a nuestra soberanía. Su apoyo a la causa universitaria fue importante en un escenario de resistencia a la imposición autoritaria y la estrechez tecnocrática.

Es decir ¿hubo una reacción de la colectividad social?

Claro. Porque la UASB desde hace más de 20 años ha estado en relación constante con la sociedad. No fue necesaria ninguna ley para que esta Institución de post-grado comprendiera que su rol debe ser de servicio y de relación constante con la sociedad. Para la UASB esa relación siempre fue proceso dialectico de doble vía. Así hemos procedido en el campo de la investigación y de la producción científica. Por ello en los momentos de crisis de la UASB y en el periodo que ejercí el Rectorado como encargado del mismo, y luego de la consulta que me ha favorecido ampliamente, he sentido el calor humano -a través de las congratulaciones- de los trabajadores organizados, de los campesinos, de las federaciones indígenas, de los artesanos, de los dirigentes v barriales y de los diversos gremios de profesionales. La UASB está en el corazón del pueblo y va construyendo su senda de excelencia con base en un contrato social con las colectividades.

¿Usted es un investigador, al entregar su tiempo para ejercer el Rectorado, se dará

un compás de receso en la tarea académica?

No. En modo alguno. Solo sacrificaré mi tiempo de descanso. Mi trabajo docente, formativo y la investigación -claro con ritmos distintos- seguirán formando parte de mi tarea como ser humano. Tengo compromisos ineludibles en este campo. Pero adicionalmente estoy constituyendo un equipo de trabajo en la UASB -siempre he actuado de esa manera en mi vida- de tal suerte que las responsabilidades sean compartidas. Orientaré las determinaciones de cada espacio administrativo y docente de la Universidad.

Me preocuparé de todos los detalles. Pero un colectivo de trabajo será mi soporte para llevar las responsabilidades que en la U me corresponden. El tiempo que me quedaba libre anteriormente lo usaré para la actividad investigativa. Es un reto personal el trabajo que viene por delante.

Su rectorado ¿es un cambio de timón con todo lo anterior?

Vivimos ahora en la UASB un proceso diferente a lo que significó construir esta gran Institución académica de la región. El rol de Enrique Ayala fue trascendente. No puedo sino reconocer su aporte al país en cuanto a sus responsabilidades en la UASB. Hoy existe un momento histórico distinto y por lo tanto mi trabajo responderá tanto a esas nuevas circunstancias, como a los aportes originales con los que puedo contribuir desde mi propia visión de la universidad y su tarea en el país y el