Edición N. 66, octubre 2015

¿Cuál es el origen de la Comisión Anticorrupción?

El origen es la ausencia de fiscalización al régimen. Un congreso Nacional sumiso y callado en materia de fiscalización. El llamado cuarto poder –un poder no es tal si no emana del pueblo- que no es más que una oficina más de Alianza País  y que ha sido mudo testigo frente a la necesidad de controlar las acciones, de toda naturaleza, del Poder. La Contraloría General del Estado que jamás ha tomado al toro por las astas y que se ha quedado en las bambalinas de cualquier acción fiscalizadora. En suma la ausencia de control y fiscalización al régimen –que como ningún otro ha tenido recursos para su accionar- son los elementos que contribuyeron para que la sociedad se dotara de su propia Comisión Anticorrupción conforme prevé la propia Constitución del Ecuador.

¿Cuál es el apoyo social a la Comisión Nacional Anticorrupción?

El apoyo proviene del Colectivo Nacional Unitario que agrupa a los trabajadores del FUT, a la CONAIE, a la UNE, a los gremios profesionales, a la FEUE, entre otros sectores, quienes resolvieron conformar esta comisión de Fiscalización, a cuyo interior están personas de enorme calidad ética. El pueblo ecuatoriano tiene su propia Comisión de Fiscalización que no se amedrenta frente a las amenazas, única forma de respuesta que ha articulado el régimen.

¿Manduriacu deja muchas interrogantes?

Hay una pregunta fundamental en la construcción de esta hidroeléctrica ¿Por qué se contrató en 124 millones de dólares a Odebrecht y la obra terminó costando 227 millones de dólares?  Esto debe responder los responsables de la “obra emblemática al país”. Manduriacu es más que una interrogante. Ahora el Fiscal General del Estado debe investigar nuestra denuncia, presentada el 7 de octubre, sin dilaciones.  La construcción de lo que pomposamente llaman “la nueva matriz productiva” que nos lleva al “capitalismo del siglo XXl” debe ser investigado exhaustivamente y la Comisión tiene ese reto. No le podemos fallar al país.