Edición N. 49, abril 2014

 

 

El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, uno de los íconos de la Revolución Ciudadana, ha mejorado sustancialmente en infraestructura y algunos servicios (esto por la gran cantidad de recursos que le han sido invertidos desde el Gobierno Central durante estos últimos siete años); sin embargo, desde su creación, en el año de 1928, como un incipiente boceto de Seguridad Social llamado Caja de Pensiones, hasta el IESS que conocemos hoy, la institución ha padecido por la constante deficiencia de sus servicios, la inoperancia de sus funcionarios y la ilegitimidad de muchas de sus decisiones.

 

Durante este período, de importantes figuras del gobierno al frente de este organismo, se han potenciado muchas prestaciones accesorias como la de vivienda, a través del Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, mas la principal, la de la salud, permanece con las mismas carencias de siempre, la agonizante y tardía atención a los afiliados, que con suerte consiguen turno en los tan criticados “Call Centers”.

Más de un millón de nuevas afiliaciones se han reportado desde el 2007, esto según declaraciones de Ramiro González, ex Presidente del Directorio del IESS, en una entrevista radial en días pasados; incremento en la que intervinieron varios factores en el que, claramente, se destaca la Tipificación en el Código Integral Penal del delito “De la no Afiliación al IESS”, que sanciona a los empleadores que incumplan con sus obligaciones patronales frente al Seguro. De esta manera, la demanda de prestaciones por parte de los afiliados se extendió sin que se logré, satisfacerla completamente hasta hoy.

La ilegitimidad de sus decisiones se hizo evidente a la opinión pública con la expedición, por parte del Consejo Directivo del IESS, de la Resolución N.- 464 de fecha 29 de enero del 2014, que codificaba el reglamento de afiliación obligatoria aplicable a personas sin relación de dependencia; normativa que causó gran revuelo e incertidumbre en los profesionales, comerciantes y empresarios que laboran bajo este régimen, porque si bien el beneficio del principio de universalidad que rige al IESS se hacía evidente, otra imposición más que gravaba el 20.6% de sus ingresos venía a cuestas.

De diversos sectores surgieron los cuestionamientos hasta que Fernando Cordero, Presidente del Directorio del IESS, interpretó el alcance de la Resolución y manifestó que “algún funcionario descontextualizó la norma, y que la afiliación seguía siendo facultativa”, sin embargo esto no le alcanzó para mantener su cargo, ya que el 18 de marzo presentó su renuncia formal.

La presión de Cámaras y Asociaciones forzó a que el Directorio del IESS replantee nuevamente sus decisiones. Resultado de aquello es la Resolución 467 de 20 de marzo del 2014, que deroga dos aspectos fundamentales de la Resolución N.- 464: la obligatoriedad de afiliación a los trabajadores sin relación de dependencia y el inquisitorio control de ingresos a través de cruce de información con el SRI.

Lo que el afiliado y el que voluntariamente aspira serlo quieren es una Institución eficiente, con funcionarios aptos, legitimidad en su actividad y que, por supuesto, responda a las necesidades de manera oportuna.