Edición N. 58, enero 2015

 

 

El 11 de diciembre de 2014, el país recibía la noticia de que el MIES daba por finalizado de manera unilateral el contrato de cesión por comodato a la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) porque se necesitaba el inmueble de manera “urgente” para una casa de acogida para jóvenes… parecía inocentada, pero ¡no lo era! En verdad, Betty Tola, ex Pachakutik, a través de un intermediario, obedeciendo órdenes del Presidente, estaba desalojando a la organización social más importante del país, con una excusa deplorable, la que se caía de un plumazo con las declaraciones posteriores de Correa, quien afirmó por más de una ocasión, con sabatina incluida, que la CONAIE cometía el pecado, de hacer oposición política y que desde hace mucho tiempo antes había pedido que se revise el comodato en cuestión. Asimismo, para no dejar dudas de que la decisión era política y no por “necesidad”, el primer mandatario no dudó en felicitar a la “obediente” y leal ministra Tola y en reclamar y “poner a raya” a los “desubicados” (así los llamó) Virgilio Hernández y Ximena Ponce quienes por twitter mostraron su desacuerdo con la decisión de desalojo.

 

Con lo que no contaban los “revolucionarios” era que inmediatamente después del anuncio de finalización del comodato, las expresiones de rechazo de esa infame decisión no se hicieron esperar a nivel nacional como también a nivel internacional, afectando así duramente una imagen prácticamente intachable de Correa en el exterior. Intelectuales de la talla de Pérez Esquivel, Boaventura de Souza Santos, Leonardo Boff y muchos otros firmaron una carta recordándole al Presidente la historia de lucha de esa organización; cuestión, que por la arrogancia que lo caracteriza, debió haberle dolido en el alma.

Además de las expresiones de rechazo de las y los intelectuales, las organizaciones sociales y políticas de izquierda no dudaron en proclamar a la sede de la CONAIE como “la casa de todos” y junto a los miembros de la organización indígena, quienes vinieron de varias provincias del país, realizaron varias actividades y se declararon en resistencia permanente, realizando festivales, asambleas, vigilias y también presentando acciones legales, las cuales finalmente fueron tomadas como excusa para no admitir una decisión totalmente desacertada. Betty Tola, un día antes de que se cumpla el plazo, anunció que debido a un recurso de reposición presentado por los dirigentes de CONAIE, no se llevará a cabo el desalojo, al

menos por dos meses más.

No obstante de esa declaración, el 6 de enero se realizó una marcha simbólica desde la sede de

CONAIE hasta Carondelet para demostrar que la organización y la resistencia pueden más que subterfugios jurídicos, para decirle a Correa que nuestras organizaciones están en un proceso unitario y que la lucha en 2015 se viene más dura. No se puede cantar victoria, pero seguiremos vigilantes para asegurar que el desalojo a la CONAIE sea fallido efectivamente.